viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-21 07:58

Infame crimen

El asesinato del periodista norteamericano James Foley a manos de extremistas islámicos, es un antecedente adverso para la libertad de prensa en todo el mundo y una barbaridad extrema que debe ser reprochada por todos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 21 de 2014

James Foley nunca tomó partido, no apoyo a uno u otro bando, jamás portó una camiseta distinta a la del comunicador independiente, como tampoco empuñó las armas y ni siquiera lanzó arengas.

El oficio de este profesional, de 40 años de edad, fue informar al mundo lo que estaba sucediendo en una región donde prima la crueldad sistemática, la violación diaria de los derechos de los niños y las mujeres, y en general la pérdida del respeto al bien más preciado que no es otro que la vida misma.

Mostrar esa cruda realidad fue lo que llevó a James Foley a la tumba. El comunicador fue decapitado, en un acto cobarde, cínico e inhumano, propio de terroristas desalmados. Pero además fue filmado y el video difundido al mundo a través de los foros yihadistas de internet y luego por todas las redes sociales.

Hasta la mañana de ayer se guardaba la esperanza que se tratara de un montaje, de un mal chiste, de esos que abundan en internet, sin embargo, fue la propia oficia de prensa de la Casa Blanca la que confirmó la decapitación del periodista James Foley a manos de extremistas islámicos.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, se mostró "consternado" y reiteró en tono vehemente que "una cosa en la que todo el mundo está de acuerdo es que un grupo como el Ejército Islámico (EI) no tiene cabida en el siglo XXI… ninguna religión enseña a masacrar inocentes y ningún Dios justo defendería lo que hicieron con el periodista...”, indicó el mandatario Obama.

En el vídeo, el reportero se despide de su familia y acusa al Gobierno de Estados Unidos de ser el culpable de su ejecución por su reciente intervención en Irak, antes de ser degollado ante la cámara por un encapuchado que habla en inglés.

Frente al caso, como lo manifestó el presidente de los Estados Unidos, se debe pronunciar el mundo entero. No se puede permitir que grupos terroristas impidan la labor de los comunicadores. No se puede tolerar que unos pocos, amparados en un conflicto religioso, atenten contra quienes son ajenos al mismo, simplemente porque un Gobierno no ha sido solidario con ellos.

Preocupa que en las imágenes, además de Foley, aparece otro periodista estadounidense secuestrado, Steven Joel Sotloff, y cuya vida "depende de la próxima decisión de Obama", según dice en la grabación el autor de la decapitación.