Ineficiencia y corrupción
Delimiro Moreno
Impactos
Dos palabras definen los tres últimos gobiernos de Neiva (¡12 años!): ineficiencia y corrupción; de funcionarios y contratistas, y de los entes de control, ciegos, sordos y mudos ante el desbarajuste que en la ciudad dejaron esas desastrosas administraciones, interesadas solamente en llenar los bolsillos de los alcaldes y los de sus amigos con la contratación de obras, necesarias para la ciudad, sí, pero las que se han aprovechado solo para sus ambiciones personales, de familia o de grupo, en prácticas asociaciones delincuenciales para asaltar el erario municipal.
Hagamos el inventario de las más importantes que se proyectaron en esos gobiernos; se defendieron y hasta se defienden como necesarias de una manera u otra para la ciudad; se contrataron, se iniciaron y no se han terminado por las dos causas señaladas: la corrupción y la ineficiencia, y han quedado como una pesada herencia para el alcalde Rodrigo Lara Sánchez, cuyos enemigos políticos y periodísticos ahora lo acusan porque en un mes de administración no ha resuelto los problemas que dejaron sus antecesores en doce años. Esas obras son, en orden arbitrario de importancia:
Estadio Guillermo Plazas Alcid. Remodelación supercostosa, mal planificada y adjudicada y peor realizada, por las innegables ineficiencia y acaso corrupción. En la exigua remodelación se ha invertido dinero suficiente para construir un nuevo y moderno estadio, como han hecho en otras ciudades colombianas. Pero los catones de cartón no acusan de esto a los culpables, sino al alcalde Lara.
Parque de la Música Jorge Villamil Cordovez. Bella obra, cuando se termine, pero por ahora, símbolo del incumplimiento y, para algunos, foco de corrupción.
Sistema Estratégico de Transporte, que aspira a garantizar en Neiva una movilidad eficiente para los usuarios, pero acaso, como en Bogotá, para beneficio económico exclusivo de los cacaos locales del transporte.
Avenida Inés García de Durán, otra bella y necesaria obra de ornato y desarrollo, convertida hoy, según comentaristas autorizados, en terrible demostración de la irresponsabilidad y la avivatada en la contratación.
Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), la más necesaria de todas las obras para la descontaminación del río Magdalena, pero manipulada por administraciones anteriores; direccionada en favor de ciertos contratistas, y que el alcalde Suárez eludió y eludió sin saberse bien por qué
El Parque Isla, que dicen ha consumido más de $12.000 millones y hoy no es nada. Por el contrario, acaso futura víctima del Magdalena.
Recuperación de la cuenca de Las Ceibas, atropellada por toda clase de abusos de particulares, no suficientemente enfrentados para no pisar callos de familias locales muy poderosas e influyentes políticamente, atropellos que significan a mediano plazo graves dificultades para el suministro de agua a la ciudad con gran crecimiento urbano; y que se pretende suplantar con la canalización del último tramo de río, obra interminable, a la que se le han señalado graves errores de diseño, y que de hecho ha consumido capitales que debieron invertirse en la parte alta de la cuenca.
La vía perimetral de la ciudad de la cual se ha hablado mucho, pero nada se ha hecho en concreto
Y la recuperación del espacio público, invadido en el centro, y en buena parte del sector comercial de los barrios, por vendedores de cachivaches chinos, ambulantes y estacionarios, y en la carrera 4ª entre calles 1ª y 7ª, por talleres de reparación de motocicletas y venta de repuestos para las mismas, que le ha arrebatado a la ciudad el derecho a la utilización de esa importante vía.
Todos estos “chicharrones”, con Mercaneiva, los Comuneros, DISELECSA y el contrato de Aseo, hereda la administración del médico Lara Sánchez quien ya ha empezado a enfrentarlos y sabemos que lo hará exitosamente.
