Indignación
Ayer se conoció nuevamente la posibilidad de que Hernán Darío Velásquez, alias El Paisa, comandante de la columna Teófilo Forero de las Farc, pase a integrar la mesa de negociación de La Habana, un despropósito con tinte de insensatez, sobre todo si analizamos el prontuario delictivo de este personaje, autor de hechos demenciales que le han dolido a Colombia y especialmente al Huila.
El Paisa no es un ideólogo, es tal vez el más sanguinario de los guerrilleros, cerebro y ejecutor de actos terroristas como la bomba al Club El Nogal de Bogotá, el secuestro y posterior homicidio de los diputados del Valle, como también de la masacre de los concejales de Rivera (Huila), del exterminio de la familia Turbay Cote y en general de muchos hechos de sangre que han dejado profundas heridas en el corazón y el alma de los colombianos.
Muchos dirán que todos los que están en la mesa de La Habana tienen prontuario y así es, pero El Paisa es el cabecilla del reducto más beligerante, la Teófilo Forero Castro, la que más daño le ha causado a todos los colombianos.
No podemos olvidar que El Paisa no es un guerrillero de ideales. Él llegó a las Farc y terminó metido en el conflicto luego de ser lugarteniente de Pablo Escobar -el peor narcotraficante del mundo- y de coordinar ‘oficinas de cobro’ y empresas criminales al servicio del narcotráfico.
Contra este sujeto hay múltiples órdenes de captura, así como una recompensa de cinco mil millones de pesos y hasta la solicitud de los Estados Unidos que también lo requiere para que responda por el secuestro de norteamericanos.
En el país se cree que El Paisa está cercado por las autoridades y que esta es la razón que podría llevar a la guerrilla (los negociadores) a exigir su participación en La Habana, simplemente para salvarle el pellejo, evitando su captura o la baja en combate, lo que sin duda tiene una lógica.
Desde estas líneas estamos pidiendo al Gobierno que no permita este adefesio, pues este sí que sería el motivo para perder la confianza en una negociación en la que están depositadas todas las esperanzas.
Hoy tenemos que decir que si el proceso de paz va a tener como pensador a un guerrillero del perfil de El Paisa, sano sería que el Gobierno pensara en levantarse de la mesa.
