Indigentes, secuestradores y muertos
Jaime Horta Díaz
Si hay cosas agradables, como en efecto las hay, muchas, a pesar de los negativistas consumados, una es dialogar, conversar, intercambiar informaciones y opiniones o, incluso, chatear cuando vale la pena. La más sencilla y monumental de esas conversaciones nos la ofrece, especialmente desde el invento del papel y la imprenta de tipos móviles, la lectura. O la música. O el arte.
Podemos acomodarnos en nuestra silla favorita e invitar al autor de nuestra preferencia, escucharlo devotamente, de cuando en cuando cerrar el libro y levantar la cabeza para agradecerle, responderle o refutarlo o incluso corregirlo.. Poderle decir, "qué bueno" o, sin que se moleste, ese verso quedaría mejor así, señor poeta..
Buen sea, personalmente o por escrito o en música, no, esperar nada del mendigo; solo está programado para recibir. En los diálogos y conversatorios también hay indigentes intelectuales, incluso de cuello blanco
Secuestradores: Decir que las liberaciones de secuestrados son buenas noticias es fomentar el secuestro para que haya más.. buenas noticias. NO a los secuestradores. Nada de shows "humanitarios".
De otro lado, uno los ve tan sonrientes, con trajes deportivos, en béisbol, podría decirse optimistas.. y saber que todavía tienen secuestrados encadenados y humillados.
Muertos: Si alinearan los 3.000 muertos de los asesinatos denominados "falsos positivos" serían enemil veces más las víctimas que en los más brutales atentados terroristas: ¿por qué nos duelen tan poco nuestros muertos?
