Incómodo
Helber Mauricio Sandoval Cumbe
Con éste adjetivo podría calificarse el papel que cumple en la actualidad el titular del Ministerio Público en un país que como el nuestro, cada vez encuentra más razones para justificar su indiferencia con el bien común.
Aunque constitucionalmente tiene la misión de velar por la protección de los Derechos Humanos, lo cierto es que cada vez que se escuchan sus posiciones fundamentalistas y sesgadas sobre temas como el aborto y los derechos de las parejas del mismo sexo, pareciera que ocupara el lugar equivocado. Y qué no decir de sus públicas afirmaciones en temas poco o menos trascendentes como el tratamiento de los animales y las mascotas en el que ha desnudado claramente su posición personal, valiéndose de su investidura oficial.
El último episodio de esta diatriba de intervenciones se presentó ésta semana; investido de su carácter de disciplinador mayor, se expresó, tal vez azuzado por el auditorio o simplemente atendiendo el papel previamente concertado, sobre el estudio que adelanta la Corte Constitucional de la demanda presentada por el ex fiscal Eduardo Montealegre a propósito de los eventuales acuerdos que se logren en la Habana y su significado jurídico de cara a las fuentes formales del Derecho colombiano.
Seguramente tiene razón el Procurador y su posición jurídica mínima sea consulta con la realidad formal del trámite, pero no veo qué necesidad tenga de hacer un espectáculo público del reconocimiento que hace el Alto Tribunal de las FARC como actor en éste trámite, olvidando que es precisamente con ésta organización con la que se está negociando. También vale preguntarse en qué afecta a los Derechos de los Colombianos el que se quiera blindar aquellos acuerdos y darles un valor supra legal.
No he escuchado de éste funcionario, hasta el momento, una sola propuesta proactiva hacia el proceso de paz; en eso seguramente el líder de la oposición, Uribe, realmente muestra cierta coherencia, al formular reparos concretos en temas como las penas y la ubicación en zonas especiales de los desmovilizados.
Lo preocupante es que ese mal ejemplo del Jefe ya ha trascendido a sus mandos medios: Hace unos días el episodio lo fue en San Alberto (Cesar) a propósito de la aplicación de la Ley de restitución de tierras y ésta semana sucedió con funcionarios del Ministerio de Educación en la cumbre de Gobernadores.
Por más cerca que esté la paz, si éste tipo de posiciones personales, arropadas bajo el manto oficial, siguen utilizándose para incomodar y no para avanzar, veremos prontamente diluida su legitimidad oficial.
