Inclusión emprendedora, clave para reducir la pobreza
Orlando Parga Rivas
El Sistema Financiero en Colombia debe iniciar un proceso de acercamiento con los más pobres generando condiciones para su bancarización y creando líneas de créditos que puedan fomentar las oportunidades que permitan que las familias salgan de esa línea de miseria.
Estamos seguros que las personas necesitamos con urgencia una oportunidad para salir de la gran encrucijada en la que se encuentra más del 70 por ciento de los colombianos, según datos del Dane.
La propuesta será inversión en el capital humano con énfasis en educación en cultura del ahorro y formación financiera para pequeños emprendedores. En la Comuna 10 de Neiva, la Corporación Universitaria Minuto de Dios –UNIMINUTO-, inició un proceso con 20 mujeres emprendedoras cabeza de familia en el sector terciario de la economía, ofreciendo servicios a las personas.
La experiencia fue capacitar a peluqueras con deseos de superación, a pesar de los contextos socioeconómicos en los que habitan, y entregarles herramientas necesarias a través de la capacitación para que pudieran realizar sus sueños de emprender.
Estos procesos de capacitación son una herramienta de gran utilidad para las personas, ya que pueden desarrollar competencias en áreas de interés, en habilidades transversales, como son el trabajo en equipo, atención que es fundamental a la hora de marcar diferencia cuando se crea una idea de negocio.
Las mujeres capacitadas continuarán con el proceso de educación con la Universidad pero desde ya estamos haciendo un llamado a las entidades bancarias para hacerle una apuesta a esta iniciativa emprendedora, con el fin de obtener recursos económicos para la adecuación de instalaciones, adquisición de herramientas, equipos, mobiliario e insumos, y formalización de sus negocios.
Uno de los principales problemas socioeconómicos de la comuna 10 de la ciudad de Neiva es el desempleo y la falta de oportunidades. A raíz de esto se generan consecuencias negativas tales como la delincuencia, venta y consumo de alucinógenos, prostitución, explotación infantil, conflictividad social, violencia intrafamiliar e inseguridad. Entonces, para mitigar estos efectos es necesario educar e impulsar el emprendimiento para el desarrollo de las personas y familias.
Hay que continuar realizando esfuerzos institucionales en incentivar la creación de negocios autos sostenibles, otorgándole herramientas a las personas como el caso de las estilistas de la Comuna 10 en técnicas de belleza, trabajo en equipo, bioseguridad en el trabajo y atención al cliente.
Ahora, cuando parece irreversible la implementación de los acuerdos entre el gobierno y las Farc y el inicio de una etapa de pos conflicto lleno de esperanza, la única opción para quienes viven en pobreza extrema no puede seguir siendo el rebusque o la delincuencia por exclusión o falta de oportunidades, confianza y apoyo en sus capacidades productivas.
Urge aunar esfuerzos entre Estado, empresas privadas, gremios, academia y organismos de cooperación internacional para tender la mano a tantos emprendedores que solo requieren ser incluidos a la dinámica socio-productiva y una oportunidad, lo cual puede significar para una familia la diferencia entre salir de la pobreza y progresar, aportando a la convivencia social y desarrollo del país, o hundirse aún más en la miseria, conduciendo a la frustración, la desesperanza y la ilegalidad como única forma de subsistir.
