jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-03 08:14

Impuestos en contravía de la competitividad

Este gobierno va en contravía. Por un lado, va, en compañía de los parlamentarios de la Unidad Nacional (la aplanadora como llaman a los ‘enmermelados’), y por el otro, el país entero.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 03 de 2014

Entre las dos reformas tributarias recientes, la del 2012 donde ‘clavó’ a los trabajadores de salario mínimo o menos que eso, y a la clase media, y esta que hace tránsito en el Congreso, a la que hace falta la aprobación de la sesión plenaria, donde ‘clava’ al sector real de la economía, los que generan empresa y trabajo en el país, y otra vez a la clase media, ha destapado un afán alcabalero que tiene a todos disgustados. Los rentistas del capital y de la tierra, brillan por su ausencia. Hace ya muchos años se suprimieron los impuestos a los dividendos para evitar una presunta doble tributación; y la tierra, sobre todo la improductiva en manos de grandes terratenientes, nunca ha pagado impuestos, lo que permite su atesoramiento basada en la valorización, como forma parasitaria de enriquecimiento.

Para entender cuantitativamente la paradoja digamos que las rentas de capital, en todos los negocios monopólicos, que son precisamente los del gran capital: bancos e instituciones financieras, petróleo y minería, importaciones de productos industriales y agropecuarios, comunicaciones y generación de energía, etc., tienen retribuciones que oscilan, dependiendo del sector entre el 7 y el 25%, mientras la economía en su conjunto crecerá, si acaso, el 4.5%. La diferencia es la acumulación que logran a costa del la producción y el trabajo, nacionales, ¡sobre la que no tributan!

Es por eso que Colombia está clasificada como una de los países más desiguales del planeta. El índice de Gini, que mide la desigualdad o la igualdad de una sociedad, es aberrantemente desigual.

Ahora que tanto se habla de competitividad, el terminacho con que embaucan a incautos, y que sirve para justificar cualquier resultado adverso de los más débiles, que no son competitivos y por eso les va mal, es inaudito que la sociedad toda se trague el gigantesco sapo de la reforma tributaria. La pregunta lógica es: ¿podrá ser competitiva una empresa pequeña o mediana en Colombia, cuando la tributación promedio puede llegar a cifra superiores al 70%, como indican los analistas? Si a eso le sumamos que deben trabajar con el crédito más caro de América, la gasolina y el transporte de los más costosos del mundo, los insumos por encima del promedio de los países vecinos…,cómo podrán competir en el entorno nacional e internacional.

Seamos serios, sin un entorno macroeconómico que privilegie la producción y el trabajo de los colombianos, no habrá progreso sostenido.