domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-22 11:47

Impuestos, burocracia y corrupción

Por Germán Alfonso López Daza*

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 22 de 2016

Tal vez de las decisiones más impopulares que deben tomar los gobernantes en un momento determinado es el alza de impuestos o la aprobación de unos nuevos. Este momento llegó a la administración de Santos, el cual registra uno de los índices de impopularidad más bajos de las últimas administraciones.

Después de la estruendosa derrota en el plebiscito y tal como lo había prometido desde inicio de año, fue presentada esta semana el proyecto de reforma tributaria, rodeada de mucha oposición de los diferentes sectores que son tocados de una u otra forma.

En un documento de 182 páginas, fue dado a conocer el proyecto de reforma que entre muchas “novedades”, propone cárcel para los evasores de impuestos, impone un drástico gravamen a las bebidas azucaradas y a los cigarrillos, grava a las cooperativas con un impuesto del 20% sobre sus excedentes, se exonera del pago de impuesto a las fundaciones a pesar de que muchas de ellas usan esa figura para el lucro de sus “gestores”, se sube el IVA del 16 al 19% dejando exentos los productos de la canasta básica familiar, los dividendos son gravados con una tarifa del 10% etc.

El pago de impuestos es una obligación ciudadana que indigna en forma general, principalmente cuando se constata que gran parte de lo que se  tributa va a parar a los caños putrefactos de la corrupción, la burocracia y el despilfarro estatal.

Por ejemplo: todos los Congresistas y altos funcionarios del Estado solo vuelan en primera clase con cargo al erario público. Si viajaran en clase turista habría un pequeño pero significativo ahorro. Sin embargo, exigir este sacrificio a los padres de la patria es algo inimaginable. Otro ejemplo: para el Gobierno es mejor –burocrática y políticamente hablando- crear nuevas entidades que reasignar funciones entre las existentes.

El Gobierno no quiere cerrar la llave del desperdicio ni establecer medidas más fuertes para evitar el despilfarro y la corrupción. Prefiere imponer nuevos tributos.  Y si se reparte bien la mermelada en el Congreso, es posible que esta sea aprobada. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).