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Opinión/ Creado el: 2015-01-13 11:25

Impactos: Verdadera amenaza a la civilización moderna

Por Delimiro Moreno

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 13 de 2015

El asesino asalto fundamentalista musulmán a la revista satírica francesa  “Charlie Hebdo” en el que perdieron la vida doce personas, entre ellas cuatro de los mejores caricaturistas suyos, fue un ataque frontal a la moderna civilización  occidental, basada en la absoluta libertad de expresión y de prensa, conseguida en centenares de años de lucha  intelectual y de masas contra el medioeval fanatismo religioso cristiano, especialmente católico.  Esa lucha por la civilización occidental, amenazada  hoy por los fundamentalistas musulmanes, se inició en el Renacimiento, no solo con sus artistas plásticos sino con sus escritores críticos que fueron demoliendo el medioevo con el arma de su crítica y su humor. Ya lo describió con su  reconocida lucidez el novelista Héctor Abad Faciolince en uno de  los artículos más serios sobre el tema:

“Considero que el catolicismo fue, en buena medida, domado por la reforma protestante y luego por los risueños filósofos de la Ilustración. Tras el cisma protestante, vino el siglo de las luces. Voltaire y Diderot, con la magnífica arma de la risa, le enseñaron a la Iglesia (bueno, al menos a la parte menos oscurantista de ella, a los lefevbristas todavía no) la difícil virtud de la tolerancia: para evitar las guerras de religión había que soportar otras formas de creencia cristiana, y había que soportar también a los no creyentes, a los ironistas, a los ateos, a quienes se burlaban de la religión”.

Que el imperialismo haya  buscado convertirse en el adalid de la libertad en el mundo (lo cual es falso) y que haya pretendido imponer por la violencia  a los pueblos musulmanes  su idea de la democracia, cuando en realidad buscan apoderarse de sus  riquezas naturales, no  justifica este asalto a la civilización que con tanto esfuerzo  hemos construido en Occidente, porque, lo explica  bien Abad Faciolince en su artículo citado:

“Buena parte del Islam está todavía en la fase medieval de sus creencias. Los tiempos coinciden: la predicación de Mahoma empezó en el año 622. Si le restamos este número a 2014, vemos que ellos están apenas en el año 1392 de su historia: viven todavía en tiempo de cruzadas, de fetuas y Yihad; el Renacimiento apenas va a asomar la nariz, no han descubierto a América, les falta un siglo para Lutero y tres para Voltaire y Diderot. Ensimismados en su credo, no les parece mal castigar con la pena de muerte el adulterio, la blasfemia, la apostasía, el ateísmo. Y sus facciones más extremistas cometen actos de barbarie como los de esta semana en París”.

De triunfar el fundamentalismo musulmán –ya victorioso en buena parte del Medio Oriente, por su bandera contra el imperialismo del gran  capital financiero  internacional que explota no solo a su pueblo sino a todos los pueblos del mundo-, retrocederemos 500 años en la historia de  nuestra civilización. Por eso es tan extraño que ciertos “progresistas” (que ven en el Islam solo un luchador antiimperialista y  por tanto  exigen para él respeto y tolerancia) se hayan solidarizado prácticamente con los terroristas de París con el argumento de que los crímenes imperialistas contra los pueblos árabes  y musulmanes  no han tenido el mismo repudio mediático. También esos crímenes hay que condenarlos, sin duda. Pero eso no puede permitirnos  justificar este asalto a nuestra civilización.