Impactos: Tres excelentes libros huilenses
Por Delimiro Moreno
“Armas de Juego”, “Las huellas de Villamil” y “266 días para morir”, son tres excelentes libros huilenses aparecidos en los últimos días y objeto de nuestra atención y lectura en estos dos meses, alternándolos con el disfrute de siete obras del premio Nobel de Literatura 2014, Patrick Modiano.
El primero, “Armas de Juego”, de Marco Polo Salcedo, es la epopeya idealizada de un pueblo, El Gigante y suplementariamente de otro, Seminario (Garzón); de una difícil familia, la suya; de un padre, el propio, más complejo que el de Kafka, cuya memoria se recupera después de haber fraguado edípicamente su muerte; de una madre que huye de la violencia intrafamilir; reconstrucción novelada de una infancia difícil, escurridiza y rica; de un pueblo, cuya historia quizá quede mejor descrita en esta novela que en las páginas eruditas de los historiadores; con la Violencia colombiana, con mayúscula, como telón de fondo o como único escenario de la obra de unos actores cuya tragicomedia está en que en ese drama las víctimas se rebelan y se convierten en victimarios. Novela total, que recurre a todos los elementos del arte de la narración; que evoca desde el mítico Marco Polo cuyo nombre fue dado por razones tan misteriosas como ineludibles al futuro creador de sus propios mitos, hasta la expedición al Guayas y todos los demás sucesos históricos de los que es escenario ese Gigante habitado tiempo ha (en un pasado hecho presente artísticamente) por José Hilario López, y dominado por ese árbol tan gigantesco como el nombre contradictorio del pequeño pueblo y tan obsesivo y simbólico de la libertad como el mismo libertador de los esclavos. Mucho más podría escribirse sobre esta novela, pero mejores críticos que nosotros seguramente lo harán. Por el momento, queden estas deshilvanadas frases como homenaje a la extraordinaria novela que es “Armas de Juego” y al inmenso escritor que es Marco Polo Salcedo.
La segunda obra que nos ocupa es “Las Huellas de Villamil”, de Vicente Silva Vargas, cuya tercera edición corregida y aumentada con invaluables nuevos aportes a las dos ediciones anteriores ya agotadas, es fruto de la labor de la benemérita “Fundación por la Huilensidad Jorge Villamil Cordovez”, fundada y presidida por el académico Gabriel Calderón Molina, a quien la historiografía del Huila debe la recuperación de este texto esencial para comprender a Villamil y el entorno en que se desarrolló su obra.
Y el tercer libro cuya lectura no dudamos en recomendar es “266 días para morir”, la biografía de Rodrigo Lara Bonilla, escrita desde la amistad por Jorge Eliécer Peña Artunduaga, uno de sus más fieles seguidores, quien, no obstante, se dio el lujo de no tener en cuenta para escribir a quienes se consideran “propietarios privados” de la memoria de Lara y no se hicieron presentes en el lanzamiento del libro creyendo que con esto lo demeritaban. Lograron que pensáramos más en su objetividad y en su calidad. Felicitaciones al “Parcelero”.
En resumen, se trata de tres excelentes libros que no pueden faltar en las bibliotecas de los huilenses cultos.
