Impactos: Otro Día del Periodismo
Por Delimiro Moreno
Algún gobierno o Congreso decidió que el 9 de febrero no debería seguir siendo, como hasta ahora, el Día del Periodismo y se inventó otro, el 4 de agosto, y hasta la creación en el Huila de un concurso departamental con un epónimo indigno del periodismo, que lógicamente no despierta mucho entusiasmo.
Pero este embeleco nos sirve para tejer algunas consideraciones sobre la profesión con la Federación Colombiana de Periodistas – FECOLPER, que en un manifiesto de ayer dice que en este día “salen a relucir las reiterativas condiciones de inestabilidad laboral, la falta de garantías para la libertad de prensa y los riesgos que implica ser portador de información en este país”. Y denuncia: “La presidenta de la FECOLPER, Adriana Hurtado Cortés, aseguró “los diagnósticos nos señalan que el periodismo colombiano no sólo sufre por lo inseguro que es ejercerlo, sino por las condiciones laborales que cada vez son peores, ya que desde que el periodismo es oficio, no tiene dolientes y nuestras leyes son simples meros declarativos”.
Y agrega:
“Una investigación científica realizada en los últimos años por la Universidad de La Sabana sobre las condiciones laborales y la satisfacción de los periodistas ya daba cuenta de la situación, así mismo, una encuesta realizada por la FECOLPER con más de 400 periodistas, evidenciaba en el momento un entorno desfavorable que se ha acrecentado, especialmente en las regiones apartadas de la capital, donde la informalización del trabajo es cada vez mayor, la desmejora de los ingresos, la falta de seguridad social y de vivienda propia, entre otras problemáticas aquejan a los que tienen el deber de informar”.
“Un reciente hecho en el Diario del Cauca ratifica cómo el periodismo en Colombia está en crisis, al presentarse la renuncia masiva de siete periodistas de ese medio, de propiedad del empresario Hernando Suárez Burgos, del grupo editorial El Periódico SAS, que aglutina periódicos, agencias de noticias, radio y un canal de televisión, donde laboran más de 300 periodistas. Hecho que se presentó ante el abuso de poder del empleador al sobrecargar la jornada laboral de los comunicadores, quienes tras la previa renuncia de otros tres compañeros y la salida de vacaciones de uno más, le fueron distribuidas las tareas de los ausentes por el mismo salario mensual de $750 mil pesos sin derecho a horas extras, que luego de su malestar sólo ofrecieron subirles $50 mil pesos en el mes, enfrentando además tratos denigrantes”.
“Para la Federación Colombiana de Periodistas es infortunado que los periodistas sean acosados judicialmente, generando graves consecuencias para la libertad de expresión cuando los comunicadores deciden silenciarse y autocensurarse: “en un caso de acoso judicial, y por lo que he sentido en este tiempo, estoy que no soy capaz de decir nada respecto a alguien porque ya me muero del susto de meterme en otro lío. Uno no quiere ni hacer un comentario medio crítico de alguien, y como periodista el único patrimonio que tiene es la credibilidad y el prestigio y esto se lesiona totalmente cuando hay una imputación de esta naturaleza”, declaró un periodista víctima de persecución judicial.
Que nos sirva, pues, este día al menos para reflexionar sobre la situación de nuestros colegas.
