jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-01-21 06:53

Impactos: Lo sagrado es social e histórico

Por Delimiro Moreno

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 21 de 2015

En las discusiones  que se han suscitado alrededor del ataque de extremistas musulmanes al semanario satírico francés “Charlie Hebdo”, con severas críticas muchas veces no solo a quienes cometieron  los crímenes sino a sus víctimas, por  supuestos excesos de estas  en su ejercicio de la libertad de expresión, que muchos desean tenga límites ante “lo  sagrado”,  no se ha  visto  el  carácter  histórico y social de la sacralidad. Toda sacralidad, como toda religión  y sus dioses, son producto de una sociedad dada. No hay, ni ha habido nunca en toda la  historia, ninguna sacralidad “per se”, por sí  misma, universal e inmune a la crítica, el ataque y aún el sacrilegio por parte de otras sociedades, otras formaciones religiosas y políticas extrañas a ella o en combate con ella. Los europeos  que en los siglos XV y  XVI invadieron a la América, empezaron por  arrasar la sacralidad, las religiones y los dioses de  los aborígenes, para  imponerles su propia religión, su Dios y su concepto de lo sagrado. Se satanizaron las ideas religiosas de los indígenas, sus costumbres y sus dioses, como se trató  de hacer en otras continentes en la expansión del catolicismo como “única religión verdadera”. Fue necesaria  la  aparición de la Reforma Luterana,  el  Siglo de las Luces, la Revolución Francesa y el surgimiento los pensadores modernos, Voltaire y Diderot, quienes, como escribió Héctor Abad  Faciolince  “con la magnífica arma de la risa, le enseñaron a la Iglesia (católica) la difícil virtud de la tolerancia: para evitar las guerras de religión había que soportar otras formas de creencia cristiana, y había que soportar también a los no creyentes, a los ironistas, a los ateos, a quienes se burlaban de la religión”.  Y  a quienes siendo de otras sociedades se burlan de su sacralidad y de sus  dioses,  no se  puede responder  con el  asesinato, porque lo que debe tener el mayor respeto es la vida  misma,  no las  ideas y creencias que  pueden ser controvertidas. Responder con un  asesinato a  una caricatura es prueba de que esa religión y  ese dios tienen muy poca consistencia y un mínimo poder racional.

Conseguir un estado laico, independiente de las religiones pero que les garantizara a todas su  derecho a practicar sus creencias libremente, renunciando a la hegemonía de una de ellas sobre las otras, es la máxima expresión de la civilidad  moderna. Los extremistas musulmanes que pretenden imponer a todo el mundo su religión y su dios,  son los enemigos de esta civilización, que les garantiza su libertad de  creer en sus dogmas y en su dios, pero sin pretender que los demás se sometan a ellos.

Durante siglos, otras  sociedades tuvieron otros dioses y otras religiones. Hoy nos burlamos sacrílegamente de ellas sin peligro de que nuestras  opiniones  se nos castiguen con la muerte. Nuestro objetivo es una sociedad en la que convivan todas las religiones  y ninguna se sienta autorizada a asesinar a alguien porque no comparte su sacralidad.