jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-11 06:19

Impactos: El “desangelado” Gobernador, según la derecha

Por Delimiro Moreno

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 11 de 2015

Nota: El Dr. Nicolás Polanía Tello, sobrino del desaparecido gobernador Héctor Polanía Sánchez, de tan grata recordación en todo el Huila, es un distinguido líder de la más extrema derecha, a quien le molesta mi admiración por el gobernador Iriarte. Lo he invitado, en  nombre de la libertad de expresión, a que exponga sus  ideas respecto al gobernante  y este es el resultado de sus reflexiones, de las cuales,  por supuesto, difiero. Como decía Voltaire: “No comparto ninguna de sus ideas, pero  daría la vida por su derecho a expresarlas”. Dice así el Dr. Polania Tello:

El titular de este espacio me invitó a escribir un breve comentario sobre la gestión del gobernador Iriarte, político a quien tiene en alta estima. Para hablar de la gestión del gobernador hay que hacerlo sin pasión, porque en realidad él no suscita pasión alguna, ni buena ni mala. Y esto no es criticable per se: en un país como este en el que, como dijo el caldense, hasta el Teorema de Pitágoras está cargado de intención partidista. En todo caso, así de insípido y desangelado ha sido también su gobierno. Su imagen es más o menos positiva, sus resultados definidamente mediocres. Veamos.

 

Desde el ángulo eminentemente técnico (no quiero hablar de la nefasta influencia del senador Villalba, esa eminencia gris que se pasea, pagado de sí, por los pasillos del Palacio del Mosaico), los indicadores son elocuentes. En efecto, el Índice Departamental de Competitividad, que es un foro relativamente inmune a la mermelada oficial, da cuenta de un franco retroceso del Huila en todos los frentes relevantes de desarrollo, llamados  en el estudio “pilares de competitividad”.

Respecto de 2013, en 2014 el Huila fue el departamento que más posiciones perdió, 5 en total, y pasó del puesto 11 al 16; así es, 16 entre 22 departamentos estudiados. El indicador más alarmante es el que mide el tamaño del mercado interno. El Huila es un departamento de producción artesanal, sin industria, sin comercio de bienes ni servicios, y la principal razón para esto, además de su lamentable clase dirigente, es la inseguridad. Hay una relación directa entre el deterioro de la seguridad y la pauperización de la economía regional, todo en el marco, cómo no, de la “primavera mediática” que oculta dolosamente las acciones del terrorismo en aras del embeleco de “la paz”. La paz de los sepulcros será esa. Que lo digan los diariamente extorsionados empresarios de Neiva y Pitalito.

El departamento se le descuadernó al Dr. Iriarte. Su obsecuencia con el gobierno nacional no ha redundado en apoyo real, porque el Huila está siendo castigado por sus preferencias electorales y por la ineptitud de su amodorrada y mendicante casta parlamentaria. En especial la que le habla al oído al señor gobernador. El Huila ocupó el último lugar en sofisticación e innovación; salvo los esfuerzos en materia de café especial y turismo que se hacen en el pujante y olvidado sur, la eterna cenicienta, nada se salva de la implacable calificación matemática (1.01 sobre 10).

Es probable que la anodina gestión del gobernador no sea ni la única ni la más importante causa del atraso sistemático del departamento. El despojo que el gobierno nacional hizo a los departamentos productores de los ya escasos recursos de petróleo para financiar la reelección, sirvió de catalizador a las subsecuentes desgracias. Fue un juego en el que todos salimos lastimados. Por eso Colombia perdió, en tres años, 16 puestos en el índice de transparencia. De aquellos polvos vienen estos lodos. Recordando al poeta, salvo el Huila, todo está bien.

Nicolás Polanía Tello