Impactos: El papel de la prensa
Por Delimiro Moreno
La prensa –y el periodismo radial y televisado- tiene un papel esencial en la comunidad: informar objetivamente los acontecimientos importantes que en ella ocurren y subsidiariamente comentarlos de acuerdo a la ideología de quienes la dirigen y opinan en ella. “Los hechos son sagrados; el comentario, libre” es la norma de oro del periodismo serio. Tratar de editorializar en la información es una desviación perversa de esta norma, y ocultar o deformar las noticias para que ellas se ajusten a los intereses económicos o políticos del medio, no solo es una desviación perversa sino una abierta violación del principio central del papel de la prensa. Los periódicos no pueden escribirse con la calculadora de su Gerencia, sino con las computadoras de la redacción. Porque ellos los hacen los periodistas, no los funcionarios administrativos de la empresa.
Estas consideraciones elementales en el periodismo, que parecía a estas alturas del siglo XXI absolutamente indiscutibles, han sido escandalosamente violadas estos días por la mayoría de los medios escritos, radiales y televisados del Huila, en los cuales, primero se ocultó la noticia de la detención del gerente de una de las empras más descollantes del Departamento (lo cual de por sí la hacía objeto de titulares de primera página y de apertura de las emisiones de radio y telenoticieros), y luego, cuando ya no podía ocultarse, de informaciones en páginas interiores claramente sesgadas en favor del detenido y condenatorias de la acción de fiscales y jueces a los que se deslegitimó y desconceptuó y hasta se acusó de ineptos y malintencionados contra un inocente.
No vamos a discutir aquí la inocencia o culpabilidad del acusado y sus compañeros de detención. Eso se lo dejamos a los fiscales y jueces que, por ignorantes y malintencionados que sean, son los funcionarios encargados por nuestras leyes para aplicarlas. Cuestionamos a unos medios que en contra de su misión no informaron o informaron mal de asuntos que interesan a toda la comunidad, poniendo en peligro el activo más valioso de un medio periodístico, su credibilidad que, perdida, da al traste con una empresa y deja sin funciones no solo a los periodistas que no cumplieron con su deber o no pudieron hacerlo por presiones externas e internas, sino a los gerentes y administradores que por su indebida intromisión en la gestión de los periodistas, únicos en capacidad de evaluarlas correctamente, desacreditan el medio y lo llevan a su fracaso.
Bien puede la casa periodística como simple empresa económica defender editorialmente a un acusado y hasta atacar a la justicia, a los fiscales y jueces, si considera que actúan mal, pero lo que no puede es impedir la publicación de las noticias o hacer que ellas se elaboren sesgadamente, en favor de la parte económica que conviene accidentalmente a la gerencia. Accidentalmente, porque, como decimos antes, esta actitud perjudica también y radicalmente a la empresa que sin credibilidad, pone en peligro su existencia misma. Y entonces no solo desaparecerá el medio de los periodistas, sin la empresa de Gerentes y Administradores.
