Impactos: Con votos, pero sin méritos
Por Delimiro Moreno
Recuerdo al senador Alberto Galindo -en los años 60 del siglo XX, jefe indiscutido e indiscutible el oficialismo liberal-, quien en una convención de su partido notificó a un joven activista que se había recorrido todo el departamento reclutando votos para su nominación a la Cámara de Representantes y había conseguido la mayoría de la Convención, que si bien tenía los votos para coronar su ambición, no tenía los méritos. Y el joven aceptó el veredicto del viejo jefe y se conformó con la cabeza de la Asamblea. Eran otros tiempos, sí, pero la tesis de Galindo sigue siendo cierta. No basta tener los votos, hay que demostrar los méritos.
No aceptar este hecho nos ha causado serios problemas en la Nación, el Departamento y sobre todo en la ciudad de Neiva. El caso más protuberante aquí fue el del candidato sacerdote Jorge Lorenzo Escandón, quien cabalgando en la ola de descontento con la oligarquía local y los “doctores” (eso no es nuevo) aspiró a la Alcaldía y realizó la más desastrosa administración de que hasta ese momento tuviéramos noticia en esta ciudad. Porque si bien tenía los votos que lo llevaron al cargo, no tenía los méritos ni la capacidad intelectual para ejercerlo, como lo ha reconocido gallardamente después.
Y, como lo acaba de recordar el inteligente ingeniero Bernardo Alfonso Casas Olaya, en El Rincón del Botalón, hay que tener mucho cuidado en la distribución de los avales de los partidos, pues los colombianos todavía recordamos con espanto que Alternativa Liberal del exministro Alberto Santofimio Botero entregó el aval de ese partido al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria; y en el Huila, el partido de la U le entregó el aval para la Gobernación a una señora exalcaldesa con múltiples investigaciones, por las cuales resultó destituida del cargo, provocando una crisis administrativa que nos llevó a tener seis gobernadores en pocas semanas y a un mandato atípico y corto, con todos los problemas que esto conlleva y que si no han sido más graves para el Huila es por la buena administración de Carlos Mauricio Iriarte.
Cuando, con el Botalón alertamos sobre la entrega de los avales de los partidos para la Gobernación y la Alcaldía, es porque vemos a caudillitos veredales “que vienen de abajo –de la pobreza y la ignorancia- hacia arriba” recolectando votos y que garantizan más pobreza y más ignorancia bajo el comando en la sombra de quienes solo les interesan los sufragios electorales, no resolver los problemas sociales que solo los solucionan quienes tienen ideas. Marx, Lenin y Fidel Castro no eran albañiles con votos sino líderes con ideas.
Finalmente, estamos de acuerdo con el ingeniero Casas cuando dice: “Sea esta la oportunidad para valorar a las nuevas figuras, quienes en diversos ejercicios profesionales exitosos en el sector privado generosamente han destinado valioso tiempo de su vida y demás recursos de su entorno para estudiar la problemática común y con valor tratar de incursionar hacia lo público, ofreciendo un servicio honorable frente a caciques con aspiraciones vitalicias de alucinante poder continuado a través de sus protegidos asociados”.
