Impactos : Agencia cultural del Banco de la República
Por Delimiro Moreno
Este centro cultural, bajo la acertada dirección de la veterana, hermosa e inteligente periodista Martha Monsalve, se ha erigido en el más descollante de la ciudad, con una programación variada y de altísima calidad. De lunes a sábado sus amplios salones de lectura, conferencias y exposiciones, se ven colmados de público de todas las edades, desde niños de pocos años hasta ancianos de la tercera y cuarta edad, ávidos de recibir los servicios culturales que el Banco de la República ofrece.
Esto no significa que sea la única entidad en hacerlo. También la biblioteca departamental Olegario Rivera, la Sala Huila, la Hemeroteca y la biblioteca histórica de la Academia Huilense de Historia, las bibliotecas de Comfamilar y, se espera, las bibliotecas y centros culturales de los barrios que se están inaugurando, prestan hasta donde sus recursos se lo permiten, importantes servicios a una comunidad que no solo vive de pan y cemento armado. Ojalá que cada conjunto o programa de construcción de casas de interés social o de los estratos más altos sea dotado de su biblioteca y salón cultural. Una más amplia cobertura de ellos, es decir, más bibliotecas y agencias culturales como la que comentamos, sean puestos al servicio de una comunidad que los necesita. Para eso, será bien importante que todas las entidades culturales como estas trabajaran, como varias veces lo ha propuesto la directora de la Agencia Cultural del Banco de la República, de manera coordinada, porque ellas no compiten entre sí, sino que se complementan. Actitudes de rivalidad entre estas entidades afines son incomprensibles y acaso fruto de envidias injustificadas o deseos de protagonismo carentes de seriedad.
Al felicitar y agradecer a al Banco de la República por este magnífico servicio, que en buena parte nos compensó de la destrucción del edificio que se hallaba en el sitio que ocupa, deseamos hacer una respetuosa solicitud. Esa agencia debe llevar el nombre de un huilense destacado en el mundo de las letras y las artes, y como ya tenemos varios homenajes a José Eustasio Rivera, ¿por qué no rendírselo a hombres como Ricardo Borrero Álvarez, Joaquín García Borrero, Julián Motta Salas o Gustavo Andrade Rivera? Ellos se lo merecen y el odioso criterio centralista de no reconocer los valores regionales y centralizar hasta en el mismo nombre de una entidad cultural situada en una región los aportes culturales, no deja de ser un adefesio. La agencia cultural de Ibagué se llama, por un gol olímpico que los tolimenses le cobraron a los centralistas, “Darío Echandía”. Jueguen con las regiones y reconozcan que ellas también gozan de valores intelectuales dignos de ser recordados.
CODA
Asombroso que alguien culto y profesional distinguido, diga que comprar unos libros para las bibliotecas y centros educativos de Departamento, pueda ser catalogado de pronto como una “malversación de fondos públicos”. ¡Hasta donde puede llegar la pasión política! Mesura, señores candidatos.
