Ilegalidad y moto-taxismo en Neiva
Por Álvaro Hernando Cardona González
Habíamos programado tratar sobre la Educación Ambiental, que celebró su día el pasado 26 de enero, pero fue ineludible comentar primero sobre la situación en Neiva motivada en unas protestas orquestadas por los mal denominados moto-taxistas, es decir, motociclistas que transportan ciudadanos a cambio de un precio.
Los moto-taxistas y además gran cantidad de conductores de motocicleta están molestos por la decisión que tomó el Alcalde y que empezará a regir en el mes de marzo próximo que busca junto a otras medidas, que solo los propietarios de las motocicletas puedan cargar parrillero. Los demás, no.
Nuestro comentario de hoy, debe ser coherente con el persistente llamado que desde el Diario del Huila hacemos por el rescate del respeto de lo público, de lo colectivo, del bien común, del sentido común y el imperio de la Ley. Así que nos negamos a llamar informal al que desarrolla una labor productiva por fuera del marco legal. Eso es ilegal. Que tampoco quiere decir que sea delito. Es contraria a la ley y eso hace que el término sea ilegal.
Las autoridades en Colombia vienen enfrentándose a las consecuencias de sus propios actos. Cuando le dice a los vendedores estacionarios y ambulantes que ocupan espacio público sin previa concesión, o sea, ilegales, que los va a inventariar y darles fuentes alternas de empleo lo que hace es reconocer y justificar una actividad ilegal, desestimular a quienes actúan dentro del marco legal e incentivar la ilegalidad. Y eso agregado a la prórroga de las soluciones agrava la situación. Luego nadie tiene porqué extrañarse de que los estudios laborales publicados esta semana indiquen que en Colombia el trabajo formal es igual al “informal”.
Siempre un problema, debe ser visto en su verdadero contexto. Lo ilegal es prohibido y nada, absolutamente, debe justificar su realización. De ahí se debe partir.
Los aspirantes a alcalde de Neiva deberían de leer y estudiar las conclusiones del libro ¿Por qué fracasan los países?, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, que fue un bestseller hace dos años. Casi dicen “son las instituciones, idiota” pues la causa de las diferencias entre los países no son las riquezas naturales o patrimonial entre ellas, sino sus instituciones. Son los defectos institucionales y nada más lo que nos hace más o menos ricos.
Hay que apoyar las medidas que tomen en la Alcaldía de Neiva si se trata de limitar el ejercicio de una actividad ilícita, lástima no va combinada con la cultura de la demanda en favor del transporte legal porque ése es el problema: todos somos propensos a la ilegalidad y la estimulamos en nuestro propio perjuicio. Hay que atacar la oferta pero también la demanda de un servicio o necesidad.
