Huila: Territorio Solidario: Una población humillada en la frontera
Por Israel Silva Guarnizo
No podemos aceptar la humillación de ningún ser humano en ninguna parte del mundo bajo ningún pretexto, circunstancia o régimen que trate de imponer sus puntos de vista por la fuerza, esa debe ser una premisa de cualquier ser humano que busque la solución de los conflictos en forma pacífica y civilizada. Fui pesimista en la forma como el Gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro promovían la construcción de un régimen sustentado en el asistencialismo de Estado; así hubieran destinado los millones de dólares a la inversión social que antes ningún gobierno había realizado y menos en la proporción alcanzada por los ingresos millonarios provenientes del petróleo. Esa realidad motivó a miles de colombianos que desplazados por la violencia, la pobreza, la miseria y la falta de oportunidades mínimas para tener una vida digna emigraran a Venezuela. Causa escozor, vergüenza, indignación y además humillación ver a miles de colombianos cargando colchones, estufas, neveras, camas y aquellos elementos básicos para que un ser humano viva dignamente. No hay derecho para que tengan que correr con todo a sus espaldas y encima con sus familias.
El Gobierno venezolano debe responder por estas acciones inhumanas, no hay justificación. También quiero reflexionar sobre las causas para que esos miles de colombianos hayan tenido que ir a buscar un lugar donde vivir dignamente, porque Colombia no les ofreció eso que ahora todos quieren mostrar como la expresión más profunda de la solidaridad, que no hay duda, debemos darla porque la crisis humanitaria no aguanta. El drama de irse a otro país a tener así sea subsidiado, lo básico para vivir nos plantea otro drama, seguramente más indignante y este no es solo el caso de lo que ahora sucede en la frontera con Venezuela. Conocí en España cuando cursé mi postgrado, a personas profesionales, con maestría e incluso doctorados haciendo labores de limpieza, cuidando niños, trabajando de bodegueros en almacenes porque su país Colombia, les había dado la espalda, los lanzó a la miseria y a la indigencia en un país, en una cultura como la europea que tiene aún rezagos de xenofobia y exclusión. En España el mayor número de inmigrantes eran los ecuatorianos, seguidos por los colombianos. Los Ecuatorianos desde hace algunos años están regresando a su patria porque el Gobierno está facilitando y buscando que aquellos que se han ido porque el propio Estado los expulsó por la guerra o por la miseria regresen a construir los sueños que su país les negó.
Lamentablemente los colombianos en términos generales somos personas admiradas y reconocidas en el exterior, pero lastimosamente existe una porción de compatriotas que desdicen de la filosofía del buen vivir. Los delincuentes, mafiosos, paramilitares, ladrones de cuello blanco que están en el exterior eludiendo la justicia entre ellos los defensores de Uribe también son monstruos creados por esta débil democracia. La pregunta es cuándo vamos a lograr que los más de 300.000 colombianos que hay en España, los millones en Estados Unidos y el resto del mundo regresen a Colombia a cimentar sus ilusiones y no sean víctimas de la xenofobia, la exclusión, la marginación a la que muchas veces son sometidos fuera del país por ese capitalismo salvaje que impone la movilidad de capitales y de mercado, pero menos de personas. Que este patriotismo, dignidad, valentía, verraquera nos permita además de reclamarle a Venezuela, exigirle a nuestros gobernantes por haber permitido ser un país de parias, de inmigrantes y desplazados.
