Huila sostenible: infraestructura y desarrollo
Yefer Vega Bobadilla
El crecimiento social y económico del departamento del Huila, a través de infraestructura física tan necesaria como vías de cuarta generación, hidroeléctricas y megaconstrucciones, debe ir acompañado de políticas públicas que garanticen la sostenibilidad del medio ambiente y del desarrollo humano, lo cual constituye un reto mayúsculo para los entrantes mandatarios regionales.
Esta políticas tienen que ver con las directrices internacionales y nacionales sobre preservación de la flora, la fauna, de las fuentes hídricas y los recursos naturales, así como acompañada de un proceso cultural de generación colectiva de conciencia por parte de los gobernantes, ciudadanía, constructores, contratistas civiles e ingenieros y arquitectos, para que tengan en primera línea el diseño de obras acordes a las necesidades de los municipios del Departamento bajo parámetros de preservación de la naturaleza y el medio ambiente.
En el Huila, los últimos gobiernos han venido diseñando políticas de atención al medio ambiente como el fijado hasta el 2020, sin embargo, y según el Índice Departamental de Competitividad (IDC) de 2014, el departamento sale mal librado en estos indicadores, razón y argumento suficiente para profundizar en la aplicación de una normatividad ambiental vigente y el diseño y puesta en marcha de la políticas, planes y proyectos concretos.
Las infraestructuras, los procesos de urbanización y construcción y demás manifestaciones de la vida urbana han contribuido en el aumento de las condiciones de vulnerabilidad de los asentamientos humanos debido a los efectos del cambio climático. Caso tal, son los efectos como la contaminación atmosférica, contaminación hídrica, inundaciones, contaminación del suelo, islas de calor, afectación a la capa de ozono, ocupación del suelo, explotación indiscriminada de recursos no renovables y renovables, condiciones de habitabilidad insalubres y de hacinamiento, las que muchas de estas infraestructuras han ocasionado, incluyendo la perdida de áreas verdes y biodiversidad, todas relacionadas con la manera como se ha ordenado el territorio y se ha dispuesto el uso del suelo.
Estos procesos de construcción y urbanización son positivos para el desarrollo del Huila, pero sin una política pública que inicie desde la familia, la escuela y la sociedad, causarán un deplorable deterioro e impacto ambiental en el departamento, como lamentablemente y con tristeza vemos hoy en nuestras maravillosas represas de Betania y El Quimbo.
Un Huila verde, un Huila a la vanguardia de la sostenibilidad ambiental, será ejemplo para toda Colombia y motivo de orgullo para la sociedad huilense, a la par de nuestro vertiginoso e imparable desarrollo rural y urbanístico.
