jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-14 05:12

Huila, Territorio Solidario: Cumbre de Las Américas, diferencias y retos

Por Israel Silva Guarnizo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 14 de 2015

El escenario político del continente donde confluyen todos los países tiene una importancia enorme porque ya no es la reunión donde Estados Unidos de Norteamérica impone sus políticas por encima de la opinión de las naciones latinoamericanas. Además, en pleno siglo XXI vemos como buena parte de los gobiernos con estilo y propuestas distintas presentan sus puntos de vista y opiniones sin que puedan ser objeto de presiones y manipulaciones por parte de los gobernantes norteamericanos, como pasaba hace algunos años. Esta es una prueba que demuestra que no existe una sola forma de gobernar un estado. De la dominación unipolar (surgimiento del capitalismo y sus fases posteriores); pasamos a la bipolar (guerra fría entre el capitalismo y socialismo). Desde finales del siglo XX e inicios del XXI, comienza la década de la multipolaridad y la conformación de bloques más pequeños pero con alta injerencia en los entornos regionales.

América Latina sigue siendo un continente con múltiples problemas difíciles de resolver producto de la herencia dejada por cerca de seiscientos años de colonialismo y la constitución de la república. Por eso cuando nos referimos a las situaciones que padecen ciertos países por el impulso de reformas internas, tratando de eliminar y superar problemas estructurales de tipo económico, social, cultural y político,  se da una profunda resistencia sobre todo de aquellas clases sociales que han gobernado y que han trasladado de generación en generación la riqueza por los ingresos del capital y los dividendos que reciben por el simple hecho de tener las fortunas. Thomas Pikete en su obra el capital en el siglo XXI, refleja no solo las causas de la  desigualdad, sino su  estructura, que hace referencia entre otras, a las diferencias en los ingresos y los patrimonios de las distintas clases sociales, fenómenos que hasta ahora no han sido estudiados a profundidad en Latinoamérica como lo hizo este autor en los casos del Reino Unido y Francia.  

Las diferencias son profundas y no fáciles de resolver entre Estados Unidos y Cuba, dos naciones que representan dos formas de gobernar, de desarrollo económico, social, cultural y político, tan criticables como admiradas por unos y otros, pero al fin y al cabo gobernadas desde sus propias estructuras. Tratar de imponer estilos y paradigmas en la gobernabilidad de una nación es el más fiel referente para inferir que el desarrollo político ha estado mediado por lo económico. Este factor está inmerso a la hora de dirigir los destinos políticos, empresariales y sociales. Lo fundamental es entender que el progreso de la humanidad se puede compartir si hay un respeto mutuo para que las propias naciones construyan sus estructuras sólidas y firmes, sin que nadie desde afuera altere, manipule y transgreda lo interno. El pedido de Cuba de ser sacado de la lista de países que promueven el terrorismo, es válido, porque Cuba ya superó hace tiempos los días en que desde la isla se apoyó a los movimientos revolucionarios durante la guerra fría, haciendo la diferencia en los gestos de solidaridad que llevan a cabo desde el triunfo de su  revolución.