Huila, Territorio Solidario: Carlos Gaviria Díaz, un legado jurídico y político (q. e. p. d.)
Por Israel Silva Guarnizo
Con la muerte del maestro Carlos Gaviria Díaz, queda sepultado el más grande legado que dejara a su paso por la Corte Constitucional, sus ideas, de libertad, justicia, democracia, tolerancia, honestidad y coherencia. Luego llegaron algunos magistrados a las altas cortes, los que con ansias de poder y enriquecimiento no les importo poner al servicio estos organismos para sus amigos y sus familias. Carlos Gaviria representó las ideas más avanzadas del liberalismo porque aunque supo liderar las corrientes de izquierda desde el Frente Social y Político, Alternativa Democrática y luego al Polo Democrático Alternativo, siempre mantuvo una posición libertaria alejada de los dogmas como era su pensamiento. Durante su paso por la izquierda rescato los ideales, principios y valores que deberían ser enarbolados por sus líderes.
Su lucha frontal contra el Uribismo representado por su alumno a quien enfrentó en los debates, foros y plaza pública durante la contienda electoral corroboró sus profundas cualidades humanas, académicas y políticas. Se caracterizó por ser coherente entre lo que pensaba, decía y actuaba. Tal vez en las últimas décadas no tengamos un líder más representativo de la izquierda democrática que pueda remplazar al maestro Carlos Gaviria. En la Rama Judicial podríamos afirmar lo mismo, porque si algo distinguió a Carlos Gaviria fue su entrega a la academia desde donde investigó y trabajó al lado del movimiento social. Su relación con el médico y profesor de la universidad de Antioquía Héctor Abad Gómez, desatacado defensor de derechos humanos, quien fue asesinado por el paramilitarismo, lo obligó a exiliarse para no ser objeto de muerte.
Las actuales y nuevas generaciones tienen el reto de conocer el pensamiento filosófico de Carlos Gaviria para entender los cambios en la Constitución Política de Colombia y su fundamento en el Estado Social de Derecho, siendo su mayor defensor. Su visión le permitió ser ponente de fallos sobre la libertad individual, la diversidad social y la tolerancia, aspectos esenciales de la democracia la cual ayudo a mejorar por lo menos en la Carta Magna, así en la realidad todavía estemos en la premodernidad.
Carlos Gaviria Díaz, le dio un vuelco a la política, como muy pocos académicos entendió que podía ser un referente para los partidos y para sus líderes, su pensamiento y conocimiento de la teoría sociológica, antropológica y jurídica lo llevó a hacer de los política una práctica decente, que dista bastante de la forma como la mayoría de los partidos y personas hacen de esta ciencia algo despreciable, contaminada y putrefacta por su alianza con los fenómenos de corrupción, el narcotráfico y la violencia. Su temple, sencillez, experiencia y coherencia me lleva a relacionarlo con el expresidente uruguayo Pepe Mujica quien en pleno siglo XXI, transformó la forma de gobernar un país, sin tener que andar con 300 escoltas, gastándose de miles de millones de dólares del erario público y sin poner el Estado a servicio de sus amigos y familiares. Estas enseñanzas contagian y transforman más a los ciudadanos que los discursos inocuos y vacíos de muchos políticos en Colombia y el mundo.
