Hoy en nuestra historia regional
Camilo Francisco Salas Ortiz y Delimiro Moreno Calderón, de la Academia Huilense de HistoriaHoy es 11 de enero de 2014. Este es el hecho más importante de nuestra historia en este día:
Consagración de la Diócesis del Tolima al Corazón de Jesús
En una fecha como hoy, pero de 1897, el obispo Esteban Rojas Tobar consagra la Diócesis del Tolima al Corazón de Jesús, como ya había logrado que lo hiciera el Departamento. El objetivo es “buscar remedio en el Corazón del Redentor a las tres llagas más profundas de que adolece la sociedad actual: la incredulidad e indiferencia religiosa; el olvido de Dios y de nuestro eterno destino, y el egoísmo y la sensualidad”. Posteriormente, y gracias a su labor, esta consagración será repetida para todo el país y suspendida solo por la Constitución de 1991 que implantó definitivamente en Colombia la separación de la Iglesia y el Estado, comprometiéndose éste, en su laicidad, a respetar y proteger todas las religiones. En su actividad apostólica, el 24 de febrero siguiente Monseñor Rojas Tobar expedirá una Carta Pastoral en la cual insiste en la necesidad de erradicar las “malas lecturas” deautores liberales y masones que pululan en el Estado, sobre todo en el norte, en Ibagué y el Líbano, donde funciona un centro espiritista del que hace parte el fundador de ese municipio, general radical Isidro Parra, exvicepresidente del Estado en tiempos del federalismo; y el 25 de febrero, después de una visita pastoral a las Normales de Varones y Señoritas en Ibagué, el Obispo deja escritas sus disposiciones para los dos establecimientos, en las cuales insiste en que el fin principal del oficio de maestro es el de “aprender a respetar los preceptos de Dios” y para ello detalla las prácticas piadosas que se deben cumplir: “Queremos que todos los alumnos se confiesen y comulguen cada mes, que tengan misa en su capilla siquiera una vez por semana; que todos los domingos tengan un rato de meditación antes de la misa, y que ofrezcan a sus prácticas diarias de piedad la de unos diez o quince minutos de lectura espiritual, comenzándola por diez versículos del Evangelio leídos de rodillas”.
