Hora crítica para Venezuela
Editorial
Cuando las demandas sociales por alimentos, medicinas, y de todas las demás necesidades básicas, son insatisfechas en un país, la reacción popular no se deja esperar. Con hambre y con una decisión que les nace del corazón, ofrendando inclusive sus vidas, el pueblo venezolano sale a marchar hoy en todas las ciudades del hermano país, que se encuentra en una verdadera encrucijada social, económica y política. El tablero de ajedrez geopolítico latinoamericano, se está sacudiendo de una manera acelerada, por la grave problemática que se está presentando, por el accionar irracional y demencial del presidente Nicolás Maduro, que quiere perpetuarse en el poder y que sus habitantes no se lo van a permitir. Las horas del primer mandatario y de su corte, las tienen contadas. Medidas como aumentar el pie de fuerza, a través de la incorporación de medio millón de milicianos bolivarianas y que los va a dotar de armamento sofisticado, para arremeter violentamente contra las personas inermes que salen a protestar, para que se restaure la democracia y se convoque a unas elecciones generales. Es inaudito y es la primera vez que sucede en la historia del mundo, como un presidente que fue elegido democráticamente, se quiere perpetuar en el poder, pero que se resiste a un inconformismo generalizado en todos los sectores políticos de esta nación.
La torpeza del presidente Maduro, está en no medir las futuras consecuencias de este comportamiento violento, que le va a representar para su vida y a todos los miembros del alto gobierno que lo rodea. La ansiedad de la gente crece. En todo el territorio venezolano, aumentan los focos de tensión y de inconformismo generalizado contra el accionar gubernamental incoherente, que tiene a más de tres millones de habitantes buscando su supervivencia en los basureros de los restaurantes, para no dejarse morir de hambre. Existe un total desabastecimiento de víveres en los centros de distribución. No hay medicinas elementales en los centros hospitalarios. Los indicadores económicos están reflejando un comportamiento negativo, que reflejan la caótica crisis en que se encuentra sumido el aparato productivo del país. Venezuela se encuentra en un punto de ebullición, porque vive el desconcierto de millares de personas que han visto, cómo el tren de la prosperidad no solo partió sin ellos, sino que además sus ocupantes a diario, está generando un panorama de inconformismo que se transmite por medio de postales a través de las redes sociales, alimentando un sentimiento de frustración y amargura. Esta dinámica de exclusión extrapola la distribución inequitativa del ingreso entre la población, que están sumidos en sangrientas pugnas internas y que están coqueteando con la muerte, buscando una vida por lo menos más digna para las actuales y futuras generaciones. Durante el presente año van 7 muertos y 538 detenidos en las marchas lideradas por los opositores, producto del hostigamiento y acoso a los contradictores, pero que ha provocado un efecto dominó en el pueblo venezolano, contra la tiranía del dictador.
