Honrar a las víctimas
Hoy se celebra en todo el país el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, una fecha en la que se recuerdan todas las personas que han sido atropelladas por la violencia.
Esta fecha especial fue creada por la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, impulsada por el Gobierno del presidente Santos, quien la sancionó el 10 de junio de 2011, en un acto que contó con la presencia del entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Habrá homenajes, ofrendas florales, una caminata en solidaridad y por último en Bogotá se instalará la primera piedra del Museo Nacional de Memoria Histórica. También se recordará a Antonio Nariño y se prometerán ayudas a todas las personas afectadas.
Es preciso recordar que entre enero de 2000 y octubre de 2012 en el país se registraron 4 millones de personas desplazadas, es decir, víctimas de la violencia. El Huila registra desde 1997 cerca de 151.000 personas afectadas por el conflicto, en sólo Neiva la cifra está por los 65.000 afectados por este tema.
Estas cifras no tienen otro propósito que el de significar la dimensión de la problemática, que sigue siendo compleja y que debe tenerse en cuenta, de primer orden, a la hora de firmarse la paz.
El Huila no es ajeno al conflicto y mucho menos a las víctimas. Neiva es una de las principales receptoras de desplazados y una de las ciudades más solidarias con personas desamparadas, que la verdad sea dicha, están en el olvido en la periferia de la urbe.
Basta mirar surorientales de Neiva para entender que hay personas desarraigadas que han llegado desplazadas por la violencia de los departamentos vecinos de Cauca, Tolima y Caquetá. Llevan años viviendo en cambuches y aún no tienen algo que los dignifica como personas como lo es tener una vivienda.
De todas formas, ojalá la fecha de hoy sirva para honrar la memoria de las personas que han muerto por el conflicto y de los familiares de ellos que han tenido que sufrir la pérdida de sus seres queridos y han quedado desarraigados de sus terruños.
Hoy, más que una fecha en el calendario, donde habrá caminatas y promesas, debe haber compromisos que se concreten a corto plazo, pues las necesidades no dan espera.
