Homenaje a una mujer destacada en el Huila
Ana María Rincón Herrera
El pasado martes 31 de enero en visita que le hiciera a mi gran amigo y consejero, nuestro gran líder de todos los tiempos, el importante y destacado político quien por su trayectoria, dedicación y trabajo constante ha dejado una huella en nuestro Departamento, el Doctor Guillermo Plazas Alcid, tuve la oportunidad de tener en mis manos el libro que editarán los hijos de una importante Huilense como homenaje a su madre, una mujer inquieta, inteligente y con gran espíritu de lucha propio de nuestra idiosincrasia femenina, Olga Duque de Ospina.
Hoy me enorgullece poder escribír estas palabras uniéndome a este gran homenaje que le han querido hacer a Olga Duque de Ospina a través del libro: “Olga Duque de Ospina La mujer huilense más importante del siglo XX”, quien ha formado parte de la historia de nuestro departamento destacándose como una mujer polifacética e integral que logró hacer un buen balance entre su vida personal y profesional: esposa, madre y abogada. Fue notaría, concejal de Neiva, Representante a la Cámara por Cundinamarca y el Huila, Senadora de La Republica, Gobernadora del Huila, Directora de esta importante casa editorial, Directora General de Cajanal, Ministra de Educación y Embajadora plenipotenciaria de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas ONU, en dos ocasiones.
Cabe destacar que fue la primera mujer designada Gobernadora del Huila donde jugó un papel sobresaliente por su gentíon.
Por tradición familiar Olga siempre ha estado en las toldas del partido Conservador, además por su unión matrimonial con Fernando Ospina Hernández hijo del expresidente Mariano Ospina Pérez, con quien formó una familia ejemplar compuesta por Bertha Olga, Francisco, Mauricio, Diego, Carolina y Ximena.
Esta gran mujer es un gran ejemplo para nosotras las Huilenses porque luchó por destacarse y hacer un compromiso con su pueblo con la gente que creyó en ella, lidió contra la discriminación en materia de genero y sobresalió por encima de otros líderes reconocidos, con su gran entusiasmo, carisma, amor por su tierra, su empuje y tesón propio de la mujer Huilense nos contagia a continuar un trabajo comprometido que no se puede detener por nuestra comunidad que tanto lo necesita.
Su pasión por el periodismo lo heredó de su padre el destacado y apreciado médico Max Duque Gómez, fundador de este destacado periódico.
En sus apartes de discursos que son recordados, esta gran mujer siempre ha destacado la vocación de liderazgo de la mujer en la sociedad y ha afirmado que el éxito en la actividad política depende del trabajo, el servicio, la voluntad y la credibilidad dos puntos muy enfocados para el logro de un trabajo en comunidad, siempre pensando en el respeto y la lealtad hacia los demás que dejan los principios y valores que no pueden faltar y se deben infundir en la educación de los seres humanos.
La igualdad de género ha formado parte esencial de sus ideas, siempre ha insistido en la necesidad del respeto a los derechos de las mujeres a nivel laboral y en su vida cotidiana.
A Olga Duque de Ospina siempre le indignó sobre manera la mentira, el éxito fácil, la mediocridad, la imposición por la fuerza de cualquier índole, el desconocimiento del otro, la pasividad ante la pobreza, el analfabetismo y el abandono y algo en lo que realmente me siento identificada con ella, es que no toleraba el ejercicio de la política sin voluntad de servicio, la deslealtad y la representación sin compromiso real por la suerte y futuro del elector.
Reynel Salas Vargas destaca en la presentación del libro la herencia de un reconocido prestigio político construido por su padre y enriquecido con los méritos de la familia de su esposo.
Las famosas frijoladas en su residencia en Bogotá a la hora del almuerzo eran la manera ideal de ser el centro de la vida política del País, fueron destacadas por la asistencia de importantes personalidades de la vida política y empresarial.
En su segunda campaña al Senado en 1.982 ella decía “ Busco el poder para servirle a la gente; para solucionarle algunos problemas y necesidades”.
Fue una de las fundadoras del movimiento integración Conservadora con José Antonio Gomez Hermida, mujer independiente que asumió con carácter grandes retos.
Olga siempre ha contado con el aprecio y admiración de los huilenses a pesar de que en el arte de la política se encontrara a lo largo del camino con amigos y contradictores, pero siempre tenía un norte y un enfoque, el de mirar adelante y trabajar incansablemente por cumplir con su compromiso de servir a su comunidad, grande es la afinidad que nos une en ese sentido porque un ciudadano tiene el deber y obligación de servirle en lo que le sea posible a sus conciudadanos. Velar por el bienestar de la comunidad es sin duda muy satisfactorio.
Por ser una mujer combativa, luchadora por su comunidad, perserverante y arriesgada, llena de coraje y quien siempre manejó este proyecto político con gran inteligencia y sabiduría, cumplió su gran misión con los huilenses de Servir sin esperar nada a cambio y trabajar por ser cada día una mejor persona que le aportara a su gente, el Departamento del Huila la bautizó con el nombre de la segunda Gaitana, emblemático nombre de líder y merecido emblema que enorgullece.
Se destacó por ser una excelente mujer, buena madre, hija y esposa, una ciudadana ejemplar, gran líder destacada por ser un ser humano muy generoso, y muy importante una amiga leal y verdadera con la que se podía contar que dejó una gran huella y siempre permanece en nuestros corazones.
