Homenaje a una madre humilde
Julio César Triana
Hace 41 años conocí por primera vez la labor de una madre, y claro, en mi caso a una mujer campesina que, con la humildad y sinceridad propia de provinciano, prometió, desde cuando abrí los ojos, que estaría dispuesta a darlo todo por mí.
Con el pasar de los años entendí que las madrugadas, las trasnochas, en algunas ocasiones las lágrimas y miles de oraciones para que Dios nunca me abandone, eran las herramientas y medios para cumplir tan comprometedora promesa.
Tal vez no me alcance la vida para agradecerle el haberme traído a este mundo; con seguridad, mi amor y mis buenos actos serán poco pago para alguien a quien he visto sufrir torturada por el tiempo y por las difíciles pruebas que Dios suele imponer a quienes tiene como sus mejores seres humanos.
Cuando era niño me defendía diciendo que era un buen niño; ya hecho adulto, alardeaba diciendo que era el mejor hijo del mundo; ahora que estoy viejo, les dice a todos que soy el mejor papá y esposo de la faz de la tierra. Es simple, para una madre como la mía existe la negación a encontrar defectos en su hijo.
Una buena celebración de día de madres puede ser llenarlas de las más finas atenciones y los más lujosos regalos; en el caso mío, estoy convencido que bastara con reiterar en este escrito mi profundo amor y gratitud por hacer tanto por mí, aun a sabiendas que sigo generando solo preocupaciones y arrugando el corazón de quien en silencio sufre por su hijo.
Hay quienes llenos de razones expresan orgullo por tener madres exitosas en la vida profesional y empresarial, yo soy engreído por la madre anónima, humilde y siempre bondadosa que me enseño los más nobles sentimientos que puede tener cualquier ser humano: el amor por los demás y la fe en Dios.
Aunque el día de la madre es cada día que amanece. Feliz día a todas las madres del planeta tierra; hago un cálido llamado a todos los hijos, a los presentes y a los ausentes y todos aquellos, que por diversas circunstancias de la vida están distantes de la única persona, que jamás los abandonaría en los peores momentos, para que en una pausa aprovechemos ésta fecha y recordando a ese enorme ser, expresemos de una forma especial, ese sentimiento que hacia ellas estamos obligados a profesar por siempre.
