Histórico encuentro Barak Obama y Raúl Casto en La Habana
Israel Silva Guarnizo
Huila: Territorio Solidario
El encuentro del Presidente de EE.UU, Barack Obama con Raúl Castro en La Habana Cuba marca un nuevo camino en las relaciones de estos dos países, quienes representan intereses, ideologías y niveles de desarrollo tan opuestos que el mundo no se aventura a vaticinar el ganador o el perdedor en el enfrentamiento entre el capitalismo y socialismo ni tampoco prever ningún desenlace en el futuro de las dos naciones. Cuba siempre representó una amenaza para el imperio del norte en sus fines expansionista, anexionista y de control político, económico y militar en América Latina. El derrocamiento de la dictadura de Batista que inició con una nueva forma de gobierno nunca pudo ser aceptada por Estados Unidos, que desde el primer momento en que triunfó la revolución no dudó un instante en derrocarla con armas legales, sucias y de baja intensidad en una disputa que se libró en todo el mundo bajo la llamada “Guerra Fría”. La permanente confrontación continuó aun después de la caída del llamado socialismo real que significó un duro revés para Cuba debido al gran apoyo económico, tecnológico, científico que la Isla recibió del régimen soviético. A pesar de la difícil situación que han soportado los cubanos incluido el periodo especial donde las limitaciones y las precarias condiciones económicas se profundizaron, debemos reconocer el heroísmo, la dignidad y la defensa del pueblo cubano con sus logros revolucionarios.
La mayor dificultad que afronta el Estado y la sociedad cubana se debe a la presión que ha utilizado el Gobierno norteamericano y que Obama está dispuesto a terminar, me refiero al llamado “embargo” impuesto por los gringos y que se convirtió en el arma más oprobiosa en pleno siglo XXI, cuando en todo el mundo se pregona la llamada globalización de los mercados en especial por parte de los países desarrollados. El embargo económico como estrategia para lograr los cambios en el gobierno y la sociedad han sido un fracaso para la política autoritaria de Estados Unidos. El Encuentro histórico Obama-Castro confirma lo poco efectivo del embargo económico como medida de fuerza. Por esa vía lo único que ha permitido Estado Unidos es impedir que el Gobierno cubano comercialice con empresas extranjeras lo que demanda para su desarrollo, adicionalmente impedir la convertibilidad de su moneda y la apertura de cuentas en bancos extranjeros para el intercambio comercial y la transferencia de remesas. Ninguna empresa o banco se atreve a tener relaciones ni comerciales ni financieras con el Gobierno cubano sopena de ser sancionada por la administración norteamericana y además ser estigmatizada de violar las leyes estadounidenses. Esas restricciones en el mundo económico y político ninguna empresa en el ámbito internacional estaría dispuesta a correr. ¿De esa libertad, de ese respeto y de ese tipo de democracia es la que le exigen a Cuba los Estados Unidos de Norteamérica? Las dificultades que afrontan los cubanos son de carácter económico si queremos catalogarlas pero no de otro tipo, porque en los demás indicadores que hoy tiene el mundo para medir el desarrollo humano, Cuba, tiene logros que cualquier país tercermundista y desarrollado desearía tener. Los cambios en la economía y la transformación del régimen político donde se exprese la diversidad de pensamiento y de partidos políticos son un paso que deben darse en Cuba sin necesidad de recurrir a la violencia y sin la injerencia extranjera.
