martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-12-16 09:40

Herramientas de trabajo

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | diciembre 16 de 2015

El profeta Isaías ya en el siglo VII a. de C. vislumbra una reinado de paz. La paz estará precedida del trabajo. Presenta una metáfora muy significativa: cuando las espadas se vuelvan azadones y las lanzas podaderas. De instrumentos de guerra en herramientas de paz. El secreto de la sana convivencia en los países llamados desarrollados es el trabajo. Allí no hay subsidio a la mendicidad, sino subsidio a la productividad. Como quien dice: al que hizo producir los talentos dados, se le darán más. A una persona que da resultados, se le encomiendan más responsabilidades. La holgazanería en la madre de todos los vicios. En la cabeza de un perezoso aparecen las más fatídicas ideas. Huya del parásito que busca en todo una puntada que satisfaga su avidez de poder y tener sin ningún esfuerzo. Quien vive trabajando no tiene tiempo para meterse en chismes. Hay gente que no tiene otra cosa que hacer que: programarle la vida a los demás y, no programa la suya. Son excelentes para formular proyectos de vida pero, son inútiles y rémoras para aplicárselos. Tan fácil que es mirar el toro desde la barrera, ¿por qué no se lanza al ruedo?

En países como Japón, Corea del Sur, Singapur, Noruega, Suecia, Finlandia, reina la paz. Allí todos son productivos. No esperan nada gratis. Saben que todo se gana trabajando. Aquí se premia la pereza. Se estimula el mal y se silencia el bien. Por ejemplo: hay amnistías para los que no han pagado impuestos y nunca se estimula a quienes vivimos al día en los mismos. Hacen paros y huelgas quienes tienen asegurado el sueldo mensual; duran días y hasta meses sin laborar y al final los premian dándoles vacaciones.  Un paro que merece mi más profundo respeto es el paro de los agricultores, pues cuando dejan de trabajar, dejan de ganar. Eso sí tiene valor.

En nuestra cultura es frecuente constatar la figura latina de: pan y circo. Traducido al criollo: no importa que la plata se gaste, lo que importa es que el indio se divierta. Nuestra mentalidad tropical queda satisfecha con el recibir pescado de los que trabajan y nunca queremos ir a pescar. Cada vez nos venimos acostumbrando a vivir el “dulce far niente” = el dulce hacer nada. Gente llenando los parques, los bares, las cantinas, envidiando a los que tienen y lamentándose de la triste suerte. Sí, que ellos mismos han creado. ¿Quién los convence que son ellos los culpables? Nuestro Maestro nos decía: “habrá que nacer de nuevo”. Nuestra mentalidad del dinero fácil, es una horrible herencia del narcotráfico. Todo esto se ha introducido en el imaginario social colectivo y, entonces a ponerse sobresueldos. Esto significa que debe buscar la manera de poner peajes al dinero que circula por sus manos o, lo peor, además del sueldo que gana, buscar la “tajada” del servicio. Se ha llegado a una conciencia totalmente laxa en donde todo se puede y se justifica. El trabajo se ve como un castigo.  Tenga conciencia, gánese el pan con el sudor de la frente no con el sudor del de enfrente.