Haz el bien de todas maneras
En un país con tantas fortalezas, pero a su vez, muy lamentablemente, con tantas maldades, se corre el riesgo, -las personas honestas- de arriar la bandera, so pretexto de sentirse impotente frente al colosal monumento a la injusticia, a la mentira y a toda clase de atrocidades contra la persona humana.
Quienes detectan el poder físico, político, académico, económico y social, con frecuencia maltratan al indefenso y frente a tales crueldades, tiene uno la tentación de “tomar las de Villadiego” y “huir en polvorosa”, para no ser víctima de tanta sevicia.
De todos modos, hay que morir en la batalla, así sintamos miedo. No podemos negociar, ni hipotecar nuestra conciencia. Algunos llegan al cinismo de presentar la mentira como una verdad. Hace falta mucho sentido crítico para descubrir en el discurso la ponzoña del engaño. Bueno, se dice que por alcanzar el poder se engaña hasta la propia madre. El poder es como un nuevo becerro de oro, al que todo el mundo se arrodilla, con tal de sacar tajada del mismo. ¡Cómo hace falta gente con personalidad y criterio! Ante los poderosos de este mundo, todo el mundo se arrodilla. Bueno, y a la hora de la muerte, ¿ante quién se arrodillará usted?
Ante toda la maldad que hay el mundo, tenemos que brillar por nuestra honestidad. Lea las siguientes máximas: la gente es irrazonable, ilógica y egoísta: ámala de todas maneras. Si triunfas ganarás falsos amigos y verdaderos enemigos: triunfa de todas maneras. Si haces el bien, la gente te acusará de tener motivos egoístas: haz el bien de todas maneras. La honradez y la franqueza, te vuelven vulnerables: sé honrado y franco de todas maneras. El bien que hoy hagas, se olvida mañana: hazlo de todas maneras. La gente más grande, con las ideas más grandes, puede ser aniquilada por la gente más pequeña: piensa en grande de todas maneras. Lo que has tardado muchos años en construir, puede desaparecer de la noche a la mañana: construye de todas maneras. No esperes recompensa del bien que haces, porque perderás el valor de tus obras: haz el bien de todas maneras. Recuerda: en el ocaso de tu vida se te juzgará del amor. Dios no te preguntará cuánto dinero hiciste y cuánta fama acumulaste; te preguntará si serviste con amor. El juicio de Dios tiene un termómetro: el amor. Si no has engañado y en cambio has amado: ¡Qué hermoso será tu juicio!
Si hay algo hermoso en la vida, es tener una conciencia tranquila. Muchos tienen una inteligencia creadora para hacer el mal. ¡Ah! Las cosas le salen tan bien, que pareciera que es rentable ser malvado. Hay gente con una capacidad de convencimiento que se parece al que domina a la cobra con la música de la flauta y es aplaudido por el público que curioso lo admira. Pero la cuenta de cobro, tarda pero llega. Es verdad, la mayoría de las personas son buenas. Lo que pasa es que las malas, hacen mucho ruido. ¿Quién es el que llora para ser consolado, según el libro Santo? El que sufre por su impotencia para hacerle frente al malvado. Pero Dios es justo. Con Él no hay compra de conciencias.
