jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-02 08:38

Hay dos diciembres

Diciembre es un mes especial no solamente por ser un mes de encuentros, sorpresas, música, luces multicolores, regalos y promesas de mejoramiento y cambio personal, sino por ser propicio para revisar consciencias, balancear actitudes, auto examinar vivencias, estrechar afectos y acercar las vidas distanciadas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 02 de 2014

Es, por lo tanto, un  mes en donde practicamos dos posturas o estilos de vida muy diferentes:

por un lado, aparece el diciembre que nos proponen el mundo mercantil y los medios de comunicación con lluvia de precios especiales, promociones de fin de año, planes de financiamiento, rifas y sorteos, en una escalada de anuncios, avisos y propagandas que buscan, a como dé lugar (“lleve ahora y pague después”),  despertar en la gente el afán por el dinero, el crédito precipitado, la compra irreflexiva y el gasto desmedido. Vivimos en una economía de excedentes por cuyo flujo físico circulan montones de bienes y servicios que congestionan las vías públicas por el creciente número de automotores en marcha; que además de aumentar el número de personas con obesidad nos llenan de tantas cosas para usar, poner y untar que nos cuesta trabajo, como en los cambiantes modelos de celular, disfrutarlas con suficiente calma. Es el diciembre que en medio del bullicio del comercio nos prepara principalmente para el deleite material tan propicio a la insaciable sociedad de consumo de este siglo XXI que ya no sólo lucha por la supervivencia atendiendo sus necesidades primarias de alimentación, abrigo y techo, sino que tiene que sobreponerse a los problemas de la acumulación y la sobreabundancia.

Por otro lado asoma el diciembre que la Iglesia católica nos recuerda que inicia con el tiempo de Adviento y que con su significado de “venida” nos invita a prepararnos para un fin de año más racional y reflexivo donde podamos disfrutar verdaderamente de un tiempo de Navidad en donde dispongamos alma, corazón y vida para vivir con más silencio, austeridad y recogimiento el mandamiento del amor de un Jesús que debemos recibirlo en nuestros corazones antes de armar los pesebres, iluminar las casas y empacar los regalos.  

No perdamos la gracia de sorprendernos. Diciembre es un mes de sorpresas y de bienvenidas y por eso la llegada del Niño Jesús debemos celebrarla maravillándonos de ser creaturas de Dios comenzando por desearnos ¡feliz Año! por el nuevo  Año Litúrgico 2014 -2015.

Llegó Diciembre. ¡Bienvenido de nuevo el Señor a nuestras vidas!