Hambre y educación
El asistencialismo del Estado en el sector educativo, en lo que tiene que ver con la alimentación ha generado grandes decepciones. Al menos así lo ha dejado entrever el informe de la Contraloría de más de 700 páginas donde se muestra el hambre por la que pasan muchos estudiantes en más de cinco departamentos.
En el informe es claro que durante las visitas se identificaron diferentes operadores contratados por distintas entidades (MEN, Gobernación y/o Municipio), suministrando igual complemento, en el mismo espacio y con las mismas manipuladoras, almacenando los víveres en un mismo lugar sin identificación clara de insumos entregados por cada uno ni de la documentación soporte de la operación, por lo que se dificulta la identificación de la responsabilidad de uno y otro operador en cuanto a las condiciones de calidad y cantidad de insumos entregados y complementos distribuidos y no es posible distinguir claramente en el momento de la distribución del complemento, los beneficiarios atendidos por cada operador. Esta es una de las descripciones de los informes de la Contraloría, donde se advierte la problemática.
De acuerdo con el ente de control fiscal las pérdidas en los cinco departamentos ascienden a más de $ 12.745 millones. Ocho de cada diez contratos se entregan a dedo, según Contraloría.
En 212 contratos que revisó la Contraloría y en las visitas que hizo a 143 colegios de la Costa encontró 210 irregularidades.
En los últimos 13 años, la Fundación Acción Social Integral, conocida por los indignantes refrigerios de huevo duro y tajada de mango para los estudiantes del colegio Sagrado Corazón de Jesús de Aguachica (Cesar), ha cambiado cuatro veces de nombre. ¿Serán fortuitos estos cambios?
Todas estas irregularidades muestran no solo que hay una crisis en el sistema de salud de los estudiantes, y altos niveles de corrupción, sino que también se evidencia que las instituciones del Estado han terminado siendo cómplices pues después de una década apareció la denuncia: si se hubiera hecho antes los resultados no habrían sido los vistos por todo el país. Ya es hora de que despierten los órganos de control, quienes han venido denunciando ante la evidente e permanentes denuncias de la comunidad por medios masivos y por las redes sociales. Ya es hora de los profundos cambios sociales.
