Haga click en su entorno familiar
Yefer Yesid Vega Bobadilla
Los medios de comunicación entendidos como constructores de realidades sociales, en compañía de las nuevas tecnologías, contribuyen a la transformación de las maneras de aprender y de relacionarse con los demás; traen consigo innumerables beneficios para el aprendizaje pero también pueden ser un peligro inminente para quienes no le den uso responsable. No se puede desconocer la realidad que se está viviendo, la tecnología está en lo cotidiano, acorta distancias, optimiza el tiempo y todo lo hace más fácil hasta tal punto que su uso se ha convertido en una verdadera necesidad, sin embargo, la preocupación que genera es el tiempo que los niños, niñas y adolescentes emplean en el ciberespacio.
Para contextualizar, las nuevas generaciones están inmersas en un entorno virtual en el que descubren formas relacionales y comunicacionales que les permiten desarrollar empatía con personas que conocen a través de las redes sociales; a simple vista no se alcanza a dimensionar cuántas de ellas existen. ¿Conoce usted las redes sociales que manejan sus hijos? Es importante saber que no solo contamos con Facebook, Twitter o Instagram, la industria se ha encargado de dar rienda suelta a su imaginación creando redes sociales exclusivas para adolescentes, algunas permiten revelar imágenes en vivo, otras borran automáticamente los mensajes enviados y recibidos evitando ser descubiertos, otras posibilitan el intercambio de preguntas y respuestas o penitencias y otras comparten tutoriales. Para mencionar algunas, YouNow, Snapchat, Ask.fm, YouTuBe.
Sin lugar a dudas, las redes sociales ofrecen a los niños, niñas y adolescentes múltiples alternativas de entretenimiento, no obstante, debe existir conciencia acerca de los fenómenos sociales de riesgo a los que pueden estar expuestos: sexting (envío de contenidos pornográficos), grooming (el adulto, con fines sexuales, oculta su identidad para engañar adolescentes), sextorsión (chantaje que se le hace a una persona con imágenes eróticas de su propio cuerpo).
Ahora, si bien es cierto, la condición de adulto no exime una adicción a las redes sociales, por el contrario, cada vez más se percibe en lugares públicos cómo la gente permanece pendiente de su celular dejando de compartir momentos especiales entre amigos o en familia, se observa también niños en los parques, sus padres los llevan para que se diviertan solos, no juegan con ellos porque su atención está puesta en el ciberespacio esperando un mensaje, un “Me gusta, una foto de perfil nueva, una respuesta a una publicación o simplemente una nueva notificación.
La invitación para los padres de familia o cuidadores, es construir en familia alternativas de prevención de riesgos dando un manejo adecuado de las TIC, no se trata de prohibir el uso de las redes sociales, es cuestión de hablar con los más pequeños de la casa y enseñarles a dar un uso adecuado, establecer horarios, alertar en caso de amenaza, usar los dispositivos tecnológicos en áreas comunes de la casa y no compartir imágenes ni información confidencial.
Y la reflexión es la siguiente: La calidad de los padres no se mide por cuanto puedan ofrecerle a los hijos frente a sus exigentes demandas sino por los valiosos momentos que pueden ofrecerles pese a las ocupaciones propias de un adulto. Haga en casa el ejercicio de autorregulación frente al uso del celular, esto le permitirá una interacción más profunda con los miembros de su familia para fortalecer los lazos afectivos, para escuchar al otro y mirarlo a los ojos, para interiorizar las emociones y sentimientos que evocan esas personas que esperan todo el día para verlo a usted.
