Haciendo curso para criminales
Julio Cesar Triana Quintero
Esta semana un grupo de jóvenes en el municipio de Acevedo, en un acto demencial y propio de las peores prácticas de aquellos criminales que buscan mandar un mensaje de salvajismo, decidieron prenderle fuego a perro que transitaba por el lugar donde se encontraban, para lo que le aplicaron un líquido inflamable y después de estar ardiendo lo hicieron correr por Las calles de esta población.
En Colombia afortunadamente se está estrenando una ley que prohíbe el maltrato animal, garantizando la protección de los animales domésticos, en especial los animales de compañía. Estas prácticas de sufrimiento y dolor en los animales están proscritas en la nueva regulación, además el legislador impuso una pena de 12 a 36 meses de prisión para quienes incurran en estas conductas.
Los jóvenes de Acevedo lograron llamar la atención y demostrar algo que lamentablemente se está volviendo costumbre en nuestro país; y es que algunos miembros de nuestras nuevas generaciones, no solamente están rebosantes de juventud sino también de estupidez.
Basta con recordar los graves hechos de Trasmilenio en Bogotá, los cuales fueron liderados por jóvenes que pasaron de la protesta al vandalismo. ¿O acaso podemos olvidar la dolorosa noticia conocida esta semana en la que un joven Colombiano radicado en Chile, en un ataque de ira decidió descuartizar a su novia o compañera?.
Algo está pasando con muchos de nuestros jóvenes, y pareciera que en la sociedad en general estamos aceptando como normales conductas como la desplegada esta semana en Acevedo, cuando por el contrario, deberíamos convocar el rechazo total por parte de la comunidad y de nuestras autoridades.
No hemos conocido pronunciamiento alguno de la Alcaldesa de Acevedo o de la Policía, o incluso, de la Personería de ese municipio que hace las veces de ministerio publico. Seguramente nadie ha imaginado que guardar silencio frente a tales actos de barbarie es consentir o incentivar a mentes tan perversas, que tal vez, pasen de prender fuego a un indefenso animal, a quemar a cualquier ser humano que no sea de su agrado.
Es posible que una sociedad como la nuestra, en la que es cotidiano leer y escuchas noticias de los más cruentos actos de violencia, parezca algo de menor importancia lo ocurrido con el indefenso perro en este municipio del sur del Huila, y tal vez, esa sea la razón para que los responsables no hayan recibido el peso de la ley.
