Hacia un nuevo paganismo
Según la cultura semita o judía, eran considerados paganos, quienes no pertenecían al pueblo de Israel. Paganos y gentiles eran términos sinónimos.
Equivale a decir, no creyentes. Por extensión, podemos decir que los paganos son los que creen en cultos animistas. Animista quiere decir, que le pone vida a lo inanimado, culto a la creación: rocas, esculturas, monolitos, muros, etc. También a criaturas bilógicas, elevadas a lo trascendente: agua, montañas, bosques, ríos. Se llenan de amuletos, sortijas, talismanes, piedras de la buena suerte, etc. Creen en horóscopos, agüeros, hechicerías, etc. Es más fácil creer en todo esto que no compromete socialmente, que creer en una Persona, Jesucristo, quien exige un cambio de conducta. Es cómodo tener un talismán que hace lo que yo quiera y yo sigo siendo igual. El pagano es religioso, pero no es cristiano.
Es “mejor” fabricar un becerro de oro y danzar frente a él, que aceptar a un Dios personal que me exige relaciones justas con el prójimo. El becerro de oro como fue fabricado por mí, dice y hace lo que yo quiera. Le doy culto, en el fondo me estoy dando culto en el becerro, un ser inanimado. Con frecuencia algunos cristianos desfiguran el Evangelio, reduciendo la fe a unas prácticas religiosas, pero desconocen la Palabra de Dios que al leerla y meditarla me exige un cambio de conducta. Es más “práctico” seguir el esquema: el que peca y reza, empata. Tales “cristianos” falsifican la persona y la obra de Jesús. En ese contexto tenían razón quienes aplicaron a la religión el calificativo de “opio del pueblo”. Una fe sin sentido crítico, como si para creer en Dios habría que mutilar la razón, lleva a los creyentes a cumplir unas prácticas externas sin incidencia en la vida pública. Cargan imágenes en la cartera, pero matan al prójimo, quien es “imagen y semejanza de Dios”, maltratando su honra e irrespetándolo despiadadamente. ¿Cómo se entiende que un cristiano le robe al Estado?, ¿cómo puede llamarse cristiano quien aprovechándose del cargo, roba a la empresa en donde trabaja?
Ahora, so pretexto de respetar las culturas, dejamos irrespetar la nuestra y entonces volvemos a adorar ríos, lagunas, bosques, montañas, etc. Ponemos como base el rico aporte de la ecología, para llegar el hombre a ser esclavo de la naturaleza. La naturaleza está al servicio del hombre y no al revés. Las culturas son extremistas, no nos gusta buscar la ley del equilibrio. Antes, lamentablemente, existía la cultura del despilfarro –bueno, aún no se ha superado-; se despilfarraba el agua, la luz, etc. Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta. Antes se maltrataba a los animales, pero ahora, como vamos, el animal resultará más importante que el hombre. Ya los perros y demás mascotas tienen nombres humanos. Es más importante ser perro que hombre. Se va introduciendo en el imaginario social nuevos parámetros de comportamiento que se convierten en paradigmas de vida. ¡Qué horror! El mensaje de Jesús a medida que iba penetrando en la cultura grecolatina (cultura pagana), cambiaba el modo de ver el mundo y toda su creación. Para el cristiano es sagrado el hombre, no la naturaleza. El mensaje de Jesús se centra en el hombre, no en la naturaleza. La naturaleza está, al servicio del hombre y no al revés.
