Hace 50 años
Editorial
Las nuevas generaciones menores de 50 años, no tuvieron la oportunidad de vivir la tragedia provocada por el violento terremoto ocurrido el 9 de febrero de 1967, a las 10:24 de la mañana, que tuvo una magnitud de 7,2 grados en la escala Richter y con una profundidad superficial menor a 30 kilómetros, cuyo epicentro fue la falla de Algeciras, específicamente en jurisdicción del sitio de la Vega, municipio de Campoalegre. Este evento natural fue denominado macro sismo, porque se sintió desde Caracas hasta Iquitos en el Perú y desde Buenaventura hasta Mitú en los límites con el Brasil. el sitio de la Vega. Generó daños en el departamento, especialmente en los municipios aledaños a la capital del Huila. Se presentó la destrucción de algunos edificios públicos (Palacio de las 56 ventanas donde funcionaba la gobernación del departamento) y gran parte de la infraestructura locativa se derrumbó, que, junto con la muerte de 98 personas y miles de heridos, generó una desestabilización productiva en la región. Por tal motivo, se hace indispensable repensar en todas las instituciones oficiales y privadas, si estamos preparados en caso de la ocurrencia de un sismo de alta magnitud como el ocurrido en esta región. Nosotros estamos expuestos a la ocurrencia de un terremoto, porque nuestro territorio está ubicado en zona de alto riesgo sísmico, que puede provocar pérdidas de vidas humanas, daños a las viviendas y a la infraestructura productiva, porque carecemos de una cultura de la prevención y las edificaciones no están construidas en su mayoría, con materiales sismo resistentes. Cuando ocurren esta clase de fenómenos naturales, la población y las autoridades empiezan a planificar y elaborar los respectivos planes de contingencia, para reducir los niveles de vulnerabilidad a que están expuestas las comunidades.
Igualmente queremos destacar el día del periodista. Se considera una profesión altruista que no le genera riqueza a los que desempeñan su rol, pero que, si les brinda grandes satisfacciones personales, porque contribuyen a través de la libertad de expresión, a informar objetivamente los sucesos del acontecer ciudadano y que permiten fortalecer los procesos de consolidación de las instituciones democráticas del país. Los escándalos por corrupción y de delitos que cometen los servidores públicos y las organizaciones empresariales, son conocidas por la sociedad en general, gracias a la información veraz y confiable que ofrecen estos insignes hombres de la comunicación.
El rol de periodista exige disciplina, rigurosidad para obtener las distintas fuentes de información; La veracidad, ética, responsabilidad, transparencia, independencia ideológica y política, son fundamentales para ser objetivo en la difusión de la noticia, pero que está seriamente amenazada por grupos violentos y por los conglomerados económicos que buscan subordinar la voluntad de los periodistas, para defender sus intereses políticos y económicos, pero que van en contravía de los intereses de la sociedad en general. Nuestro reconocimiento y homenaje a la libertad de expresión que enarbola la bandera de la decencia en el cumplimiento de su labor. |
