jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-05 09:01

Hablemos de eutanasia (III)

Completando la importante reflexión de dos entregas anteriores, pasemos a considerar la muerte entre las realidades del existir humano, con trofeo inicial de victoria, pero, con la muerte y resurrección de Jesucristo, queda vencida. Esto hace exclamar Saulo de Tarso:

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 05 de 2014

“¿En donde está, oh muerte, tu victoria?” (I Cor. 15,55). Al saber, por solo raciocinio humano, que el alma humana es espiritual y de allí que sea  inmortal,  y que nuestro vivir no termina en la muerte física, estamos seguros que hay un más allá en donde recibiremos el premio definitivo según la manera como hayamos manejado la vida. Sobre esto dice S. Pablo: “Sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es Dios, y en El una morada eterna” (II Cor. 5,1).

En esa perspectiva, los creyentes, con seguridad y alegría, afrontamos la vida y la muerte. Por ello hablamos de la vida como algo “sagrado” recordado por Juan Pablo II en su mencionada encíclica. Por ello consideramos como opuesto a los planes divinos señalar el suicidio, en cualquier circunstancia, como “muerte digna” y como “derecho” opuesto al querer del Dador de la vida. De allí que ante el  dolor, por agudo que sea, apreciamos su dignificación al unirlo al dolor redentor de Jesucristo, e invitamos a convertirlo en merecimiento ante Dios en expiación de los propios pecados y de toda la humanidad. Somos conscientes de vivir, gustosamente, cuanto decía a San Pablo, al unir nuestro dolor al de Crucificado: “Completo lo que falta a la pasión de Cristo es mi carne”  (Col. 1, 24).

Creemos en la libertad que Dios ha dado a los humanos, pero dentro de los limites de sus leyes, con el precepto “no mataras” (Ex. 20,13), cuyo fiel cumplimiento es salvaguardia del linaje humano. Abrir paso al suicidio asistido,  por más justificaciones que se le quieran dar, es tentadora incitación a jóvenes, y aún niños, a acudir a él cuando, con mente desorientada e  inmadura, se acuda a él para evitar dolores, que, un pensar insano, engrandece. En lugar del valiente enfrentamiento al dolor y a la vida, que ojalá sea protegida por las leyes, les abren las puertas, irresponsablemente, con esas justificaciones, a lamentable derrota.

 

               *Presidente del Tribunal Ecco Nal.

         Email: monlibardoramirez@hotmail.com