jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-11-21 08:33

Hablemos de eutanasia (I)

Eutanasia (eu –thanatos), o “buena muerte” es algo que anhela todo ser racional. Pero, cual la manera de lograrla, y si se tiene derecho de a propiciarla directamente, es algo que da para larga discusión.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 21 de 2014

Sin actitud beligerante, está bien que hablemos, y pongamos sobre la mesa aspectos que llevan a las diversas posiciones frente a este tema.

Ante quienes rechazan, la existencia de un Dios creador, los creyentes ponemos de presente nuestra convicción plena en esa verdad, lo cual nos ubica en posición totalmente distinta de la de aquellos. Hay, para nosotros irrebatible verdad que cambia totalmente la apreciación de humanos al encontrarlos creados por un Hacedor divino, como suprema obra de su creación, con dotes de infinito valor como su inteligencia y voluntad, y con leyes qué atender, como las dadas a todos los seres creados. Es preciosa la expresión del Papa Juan Pablo II, en su encíclica “El Evangelio de la Vida”, al hablar de la sapiente obra de la creación ejecutada por Dios. Quien, al final, y como culmen de ella, crea los seres humanos. Con esta su obra maestra, ya puede pasar, con satisfacción, al descanso del séptimo día. Agrega el  Papa: “había creado al hombre dotado de razón, capaz de imitarle, émulo de sus virtudes, anhelante de las gracias celestes” (n. 35 d).

Acogidas, así, las cosas, como evidente verdad, se entiende el valor infinito que apreciamos en el ser humano, lo precioso de su vida, pero, también, que debe atender leyes que ha grabado en su corazón, y que de diversas maneras le ha revelado. Todo en el universo, cuyo origen racionalmente comprendemos que no ha salido del acaso, tiene, para su conservación, leyes cuya observancia evita hecatombes. En medio de ese orden, los humanos no pueden asumir arrogante desobediencia. Es, en ese contexto, en donde aparece el valor de la vida humana, y con proyección segura, hacia su prolongación en unidad con Dios, por eternidad de eternidades, y engrandecida, para los creyentes en El Hijo de Dios hecho hombre, quien  entra por su encarnación, a ser parte de esta humana progenie. Segar, voluntariamente, esa vida, es desprecio de su valor y de leyes divinas que buscan salvaguardar le especie humana. (Continuará).

               *Presidente del Tribunal Ecco Nal.

         Email: monlibardoramirez@hotmail.com