viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-18 08:15

Hablando de rabos y el alcalde de Palermo

Sobre el alcalde de Palermo, Orlando Polo Pimentel, he venido escuchando los peores comentarios acerca de su falta de escrúpulos en el manejo de los dineros públicos, a tal punto que el viaje que hizo con su mujer y sus hijos a Cartagena por cuenta del municipio son poca cosa.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 18 de 2014

No tengo claro quién paga su viaje a Italia, con el cuento de visitar  la ciudad hermana del mismo nombre, lo que ha servido para que el funcionario también emprenda una visita “de estudio”.

Está claro que el alcalde Polo Pimentel tiene rabo de paja. Pero no está bien que se meta con el de los demás, para desviar la atención de asuntos públicos. Una cosa es la cola que tengan para pisarle en su condición de alcalde y otra bien distinta escudriñar las sábanas.

Polo estaría propalando la versión de la supuesta homosexualidad del periodista Francisco Arguello, y su relación con un funcionario de la Contraloría, quienes lo estarían chantajeando para frenar alguna investigación en ese ente de control.

Arguello (con quien tengo una buena relación personal y una gran admiración profesional, pero no respondió mis llamadas) está en su derecho de “ejercer” su sexualidad como le venga en gana y de hacerlo público o negarlo, si lo prefiere.

El alcalde no debe confundir a la opinión pública escondiendo sus abusos contra el erario, propalando especies de cama. Y el periodista tiene la obligación –con sus lectores y ciudadanía en general- de exigir claridad sobe la conducta del funcionario y la suya.

Para nadie es un secreto que algunos empleados ejercen abierto chantaje desde las denominadas “ías” (contraloría, procuraduría, fiscalía) pero no puede quedar en el ambiente la idea de que el periodista y su amigo se unieron para torcerle el pescuezo a la ley, máxime cuando Arguello ha sido recio en la lucha contra la corrupción.

El Ministerio público debería ser requerido por Arguello –de inmediato- para que investigue. La contraloría regional debería asumir las averiguaciones respectivas sobre el funcionario en cuestión. Y ponerle acelerador a las pesquisas sobre las actuaciones públicas del señor Polo Pimentel.

Si alguna autoridad no resuelve tomar en serio el asunto, éste se convierte en un chisme regional y el alcalde esconde su condición de corrupto diciendo que el periodista es homosexual.

Nada más conveniente para todos que la verdad se conozca a fondo. Los gustos sexuales de Arguello, si lo decide, pero –especialmente- sobre la pulcritud del alcalde de Palermo, quien tiene un largo rabo de paja.