Hablando de mujeres guapas
A lo largo de nuestra historia miles de personas, familias y hasta poblaciones enteras se han movido de un lugar a otro, no sólo por movimientos telúricos, inundaciones y derrumbes, sino también por razones diversas de arrasamiento bélico, colonización despiadada, urbanismo discriminatorio, macro-represas depredadoras, rebelión armada, reclutamiento obligado, latifundismo voraz, fuego cruzado, estruendo turístico, etc.
Son muchos los causantes de la intranquilidad que asalta los pueblos y veredas del campo colombiano y ocasiona el desplazamiento interno de una población que puede estar llegando a los cuatro millones.
Hay también unas provocaciones que mueven a muchos compatriotas a buscar horizontes nuevos, a cristalizar sueños repasados, y a vencer sus tedios retirándose de pueblos que parecen dormidos en el tiempo y que los gobiernos atienden siempre en los restos presupuestales de las terceras opciones. En esos traslados se mueven no pocas mujeres que buscan el desapego de esclavitudes conyugales, sometimientos sexuales y negaciones de opinión en ambientes provincianos donde el hombre sigue siendo el rey, los varones no lloran y la recreación sigue pendiendo del consumo cantinero de licor y tabaco. Son mujeres que sólo lloran cuando estallan, porque saben quejarse en el silencio de sus cargas cotidianas y de sus mustias oraciones cuando hay tiempo para pedirle a Dios que las consuele.
Hay mujeres que son guapas no tanto por sus atributos físicos sino por ese tesón conque levantan crianzas y educan sobre manuales de consejos y advertencias, en la calma nocturna de la vereda o en el desvelo de desconocer la suerte que le espera a su desarraigo.
Son esas mujeres que abandonan sus terruños para buscar sobrevivencia, pero especialmente para recuperar su dignidad humana. Son unas heroínas, tejedoras de legados, de valores y lazos familiares que encuentran en sus nuevos destinos un entorno adverso, estrecho, a todas luces desigual, discriminatorio y excluyente, simplemente por ser eso: mujeres.
Si se ha de hacer un homenaje a la madre, habría que brindar por la valía de las mujeres cabeza de hogar, que según estudios llevan la jefatura del 79% de las familias desplazadas como protagonistas sufridas de un flujo migratorio que se ha duplicado en ciudades intermedias como Neiva y que por supuesto nos afecta a todos, comenzando por ellas que se merecen toda nuestra consideración, atención y celebración.
