Gran valor de reciente sínodo (I)
Los hechos tienen valor en la medida en que cumplan el cometido para el cual son realizados.
Una jornada que busca llegar a definiciones o decisiones tendrá valor en la medida en que se llegue a ellas, pero, una jornada que busca solo explorar el pensamiento para hacer confrontaciones que lleven a mayor estudio de unos temas, para, luego, con esos aportes, llegar a otro foro ya de decisiones, con que cumpla este propósito exploratorio, se la considera de “gran valor”. Este es el caso del reciente Sínoco realizado bajo las líneas trazadas por el gran Pontífice Francisco.
Por convicción personal, de quien solo busca lo bueno, lo correcto, lo que sea según el orden y el querer divinos, lo que sea de verdad para gloria de Dios y bien de la familia humana, así obra nuestro actual Pontífice. Fue formado en la escuela de aquel soldado, Ignacio de Loyola, que, herido en su salud y anhelo de glorias terrenas, pasa a formar un ejército de soldados de Cristo y de su Iglesia, cuyo lema es “hacerlo todo para la mayor gloria de Dios”.
Práctica sabia de esa “Compañía de Jesús”, de donde emerge el actual Pontífice, es el “discernimiento”, o reflexión comunitaria. De allí, nada extraño que para las grandes decisiones que han de tomarse en la Iglesia frente al mundo de hoy, sea en grupos selectos de trabajo, como la máxima Comisión de ocho Cardenales, representantes de distintas naciones y realidades, con quienes con paso mesurado y prudente va esclareciendo, el Papa qué decisiones tomar, y que sea, un Sínodo preparatorio de otro gran Sínodo ordinario, a realizarse el próximo año, el camino escogido para el análisis de temas de primordial importancia. Allí, después de un año de prudente reflexión, se tomaran decisiones sobre cómo presentar temas delicados y de grande trascendencia.
En la mira de todos los que buscan el bien de la humanidad está la realidad y la misión de la familia, y que sobre muchos aspectos sobre ella haya dedicado la Iglesia, con su Vicario en la tierra y sus Pastores esparcidos por todo el orbe dos Sínodos para tratarlos reposadamente. (Continuará).
