Gran valor de reciente sínodo (II)
En la revisión de temas relacionados con la familia, iniciada en el Sínodo extraordinario que acaba de pasar (06 al 18-10-14), al cual nos referimos en entrega anterior, advertimos que se comenzó, en su preparación, por escuchar a quienes dan su aporte con una vida familiar según el querer divino.
Entregarle a la humanidad como fruto de una reflexión humilde, en la que se supo escuchar y afrontar con valor el no fácil estilo de oír opiniones, así, sean encontradas, para entregar, luego, un mensaje sazonado en un nuevo Sínodo, son los pasos que está dando, bajo la luz del Espíritu Santo, el apreciado Papa Francisco.
Con principios teológicos y morales, cada día más profundizados, y dentro del propósito de búsqueda verdadera y prudente de “la salvación de las almas”, Código de Derecho Canónico (C. 1752), se avanza en estas faenas sinodales. Firmes estarán los principios sobre la naturaleza humana en su propia realidad sexual, sobre lo natural y propio de una unión matrimonial, sobre lo que es el Matrimonio Sacramento en el mensaje de Cristo. Pero cómo dar la mano a fieles de la Iglesia en situaciones que se les han creado no acordes con esos principios, o con características congénitas que las llevan a afectos no acordes con lo normal de su propio sexo, ¿cómo mostrarles cariño y comprensión sin conculcar principios básicos y sin abrir brechas que vengan a socavarlos? Allí está el tino sapiente de las orientaciones de una “Iglesia madre y maestra de la humanidad”.
Con gratitud a un Dios de bondad y de sabiduría infinitas, que ha dotado a los seres humanos de maravillosa naturaleza, con una realidad carnal para orientar con inteligencia y voluntad, que ha ido revelando los valores de esa preciosa realidad como es la familia, desde la creación de los humanos, (Gen. 1, 27-28, y Gen. 2,24), con precepto de que “no separe el hombre lo que Dios ha unido” (Mt. 19.6). Dentro de esos firmes y sapientes diques, propios para toda época y nación, ha de avanzar una humanidad que busque su bien y estabilidad ¿Cómo tratar a quienes se ubiquen, por fortísimas presiones, en forma no acorde con esos cauces? Esa es la preocupación de una Iglesia que en todo quiere ser fiel a Dios y a los humanos.
*Presidente del Tribunal Ecco Nal.
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