Gracias a Santos y a Londoño
José Israel Charry Calderón
Ayer fue, sin duda, uno de los días más grandes de mi vida. El maravilloso escenario del teatro Colón de Bogotá estará para siempre en nuestra retina para recordar el histórico episodio con el que se firmó de nuevo y de manera definitiva el acuerdo de paz, reconciliación, justicia, reparación y no repetición de todo cuanto ha comportado la guerra que enfrentó por seis décadas al Estado colombiano y la organización guerrillera autodenominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Farc-.
Ver a Juan Manuel Santos Calderón, primer magistrado de la nación, y a Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como ‘Timochenco’ y máximo líder de las Farc, refrendando el acuerdo de paz, es algo como de ‘no te lo puedo creer’. No uno, ni dos presidentes buscaron este momento. Lo cierto es que hoy se abre una nueva página de la historia, que el mundo ha puesto sus ojos en Colombia, que la comunidad internacional celebra este hecho histórico de paz y reconciliación. En adelante el discurrir de nuestro país será diferente y mejor. Papel fundamental debemos jugar todos los colombianos en el devenir. Se impone, como diría el exmandatario Alberto Lleras Camargo ‘desarmar los espíritus’, dejar atrás, en el pasado, los odios y rencores; tenemos que, al decir del extinto líder Álvaro Gómez Hurtado, ‘pensar en grande’.
Ahora sigue la refrendación e implementación de cuanto comporta el Gran Acuerdo: Gobierno-Farc. Mucho esperamos los colombianos amigos de la paz del Congreso de la República. Los 102 senadores y los 166 representantes, tienen en sus manos la mejor oportunidad para reconciliarse con el pueblo que los eligió, al que representan legítimamente, según disposición constitucional que hasta donde van nuestros modestos conocimientos no ha sido revocada por tribunal alguno. El Capitolio Nacional será el teatro memorable para que se escuchen todas las voces, se discuta cuanto se tenga a bien, a efecto de lograr todo lo que contribuya a que este gran suceso histórico traiga para Colombia la paz con justicia social, y sepultemos la guerra.
La juventud, los estudiantes, así como todas y todos los colombianos que de alguna manera han sido indiferentes e indolentes ante el discurrir de la historia republicana, van a ser decisivos para que en el posconflicto se siembre la semilla de la prosperidad, la reconciliación, el respeto, la convivencia y la grandeza de corazón y mente.
Finalmente, hacer votos porque los miembros del Ejército de Liberación Nacional –Eln- y los voceros del Gobierno encuentren los elementos necesarios para otro acuerdo y, así. podamos sentir lo que celebramos desde ayer.
