miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-05-28 07:16

Golpes a las FARC

Las FARC no solamente perdieron 26 subversivos sino a dos negociadores de La Habana: Pedro Nel Daza Narváez (63 años), alias Jairo, y Adán de Jesús Jiménez García, alias Emiro Chaqueto.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 28 de 2015

El doctor Carlos Valdés, director de Medicina Legal, confirmó ayer el anuncio que habían hecho los negociadores de las FARC, acerca de la muerte de Pedro Nel (en Guapi, Cauca) quien en febrero de 2014 había hecho parte de los negociadores del grupo guerrillero en La Habana, Cuba.

Por otro lado, alias Emiro Chaqueto, de 52 años, es el segundo miembro del equipo negociador de las Farc quien murió producto de los bombardeos del Ejército.

La figura del llamado comandante Jairo se hizo conocida para el país con ocasión de los diálogos entre el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana y la FARC en la zona de distensión del Caguán, donde él era el encargado de la seguridad de los 42.000 kilómetros cuadrados que fueron despejados.

Estos diálogos se acabaron cuando el grupo guerrillero secuestró un avión de aires donde raptaron posteriormente un grupo de personas, entre ellas el entonces senador huilense Jorge Eduardo Géchem.

Todo esto para indicar que este subversivo, que se dice también es de origen huilense,  ahora pone a repensar el cese al fuego que meses anteriores se había planteado.

Tras la muerte de los militares a manos de las FARC, se rompió el pacto de cese al fuego y ahora vemos las consecuencias violentas. Ya matar en Colombia no es la excepción sino la regla.

De esta forma lo que quizá todos los colombianos, pese a los tropiezos quieren, es que por fin se firme la paz y cesen las noticias de bombardeos o de emboscadas de las FARC.

Ya es hora de la verdad, en 50 años de violencia nada bueno se ha logrado y el país ha seguido su curso normal en la historia. Ningún secuestro, ni homicidio o intimidación se puede ver como un logro o aporte al desarrollo. De modo que la suerte está echada, y la paz está a un paso.