Golpe de Estado
Álvaro Hernán Prada
El empeño del Gobierno Nacional en empoderar a las farc, se ha traducido en un petardo a la constitución con el Acto Legislativo aprobado en séptimo debate por un Congreso arrodillado a Santos y Timochenko. Cambia el procedimiento para hacer leyes y modificar la constitución a su medida, anulando el Parlamento convertido en comité de aplausos; habilita a Santos, el presidente más impopular en nuestra historia por incapaz, para que pueda expedir decretos Ley sobre lo que se refieren en los acuerdos de la Habana, sin límite material; constitucionaliza gastos para darle discurso a las farc en las regiones, sin decir de donde vienen los ingresos, en medio de la crisis fiscal que nos tiene ad portas de una reforma tributaria, por derrochón y corrupto.
Por último, nos enviaron un artículo desde la Habana que eleva el acuerdo final a categoría de Acuerdos Especiales, que son para humanizar los conflictos y no para avalar acuerdos de post conflicto, convirtiendo terroristas en constituyentes. Con esta disculpa incorporan los acuerdos al bloque de Constitucionalidad, cambiando la arquitectura constitucional y todo el ordenamiento jurídico que se deriva de ella, es decir todas las leyes que regulan nuestra vida, sin excepción. Mencionaré algunas consecuencias: Se reconoce la conexidad del narcotráfico y secuestro con el delito político, dejando un grave precedente en la lucha contra estos delitos que son fuente de financiación del terrorismo; transgrede derechos fundamentales como el derecho a la vida, al darles cero cárcel a los responsables de matar los niños de Algeciras, desaparecer 2760 personas o de poner la bomba del Nogal; cambia la forma de participación política, porque avala a quienes la practican en armas y le muestra una ruta sanguinaria para quienes aspiren a llegar al poder político; No hay respeto a la propiedad privada porque deja abierta la posibilidad de la expropiación administrativa cuando consideren un predio improductivo, para continuar siendo los mayores despojadores de tierras pero ahora amparados en la Ley; serán los que administren la justicia en el llamado Tribunal de Paz, utilizando esta herramienta como venganza contra los defensores de la institucionalidad.
Será parámetro de constitucionalidad para la revisión de TODAS las leyes en adelante, por tiempo indefinido reglamentando todo en desarrollo del acuerdo final que aún no conocemos pero que con lo parcialmente informado constituye una grave amenaza y nos aleja de la paz verdadera. Le quita el control de constitucionalidad, dejando un único control exclusivamente de procedimiento. Tampoco habrá plebiscito engañoso porque las farc no lo aprobaron. Habrá cualquier mecanismo que santos bautice con “refrendación popular” y le quitaran validez al voto por el No. Nos queda el poder del pueblo, resistencia civil ante el golpe de Estado.
