domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-21 07:41

Golpe a la Cultura del Vino en Colombia

Pedro Arias

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 21 de 2016

Las bebidas alcohólicas consumidas con moderación alegran el espíritu. Eso lo supo Noé, el precursor vitivinícola y primer enólogo de la humanidad, al día siguiente de la “rasca” que dicen se amarró catando su invención. Pero en medio de su guayabo jamás se imaginó, que muchos años después, a unos avispados políticos colombianos se les ocurriría la brillante idea de meterle mano al grado alcohólico de los refinados mostos.

En el Congreso está muy cerca la aprobación del Proyecto de Ley 0152  que creará un nuevo impuesto. Se impondrá un gravamen de 220 pesos por grado de alcohol que contengan las bebidas, más un impuesto del 25 por ciento sobre el valor final y un 5 por ciento de IVA. Es decir que, como el grado alcohólico volumétrico del vino fluctúa entre 10 y 14 grados, tomaremos la media de 12º para calcular que una botella de vino humilde que hoy vale treinta mil pesos, pasaría a costar cuarenta y dos mil ochocientos cuarenta pesos. Estamos hablando de un incremento del 42.8%. Qué barbaridad.

Y de los vinos costosos, ni hablar. Vinos como Don Melchor o champañas como Dom Perignon no pagarían menos de 100.000 pesos de impuestos. Serán inalcanzables para la mayoría de los consumidores colombianos.

No olvidemos que el vino está íntimamente ligado con la gastronomía. Poco a poco ha ido ganando en Colombia el puesto que le corresponde como parte de la buena mesa. Nos alegra y enriquece la comida. Se dice con mucha razón que el vino es alimento. Pero esa cultura naciente del vino en Colombia, va a recibir un duro golpe.

“Es un despropósito. El vino es parte integral de la gastronomía que a su vez es uno de los pilares del turismo, una industria para la que se abren enormes perspectivas con la paz. Y mientras Perú y México se esfuerzan por proteger a la gastronomía, aquí le vamos a dar semejante golpe”. Dice Jorge Rausch, una de las estrellas más importantes de la cocina colombiana.

Y no estamos de acuerdo con que se le imponga un impuesto al vino que es una bebida fermentada, como la cerveza, que tiene un gravamen diferente y mucho más bajo. Y no porque creamos que el vino tiene un estatus nobiliario y distinto al whisky, al ron o al aguardiente que son bebidas destiladas. Es que va a pasar lo mismo que con el whisky donde, hoy en día, más del 50 por ciento de lo que consume Colombia es de contrabando.

“Con esta ley vamos a perder todos: los amantes del vino, los comerciantes y el Estado. Vamos a retroceder 25 años, cuando tomarse una botella de vino era un lujo. Y eso resulta muy triste, porque si algo logramos en estos años fue democratizar el vino”.

A lo largo de la historia de la humanidad el vino ha estado fuertemente ligado a la del ser humano. Son incontables las veces que lo encontramos como fuente de inspiración:

“Desde tus entrañas / brota fluida la savia / de las vides y, / se transforma / y transporta / hasta los cristales / de copas engalanadas / de fiesta y de quimera”...

El vino debería recibir un trato preferencial porque, aunque es una bebida alcohólica como cualquier otra, tiene un menor grado de alcohol. Consumido con moderación tiene propiedades benéficas para la salud. Y porque la ocasión de su consumo está ligada a la buena mesa, en la casa o en los restaurantes, y no está asociada a excesos porque ha jugado un papel importante en la educación a la hora de consumir bebidas alcohólicas.

Dice Dislicores: “El único beneficiado con esta Ley será el contrabando. El vino está creciendo con cero ilegalidad, pero con un marco impositivo excesivo esto cambiará y se acabará con un sector emergente que ha generado 150 empresas y unos 10.000 empleos directos, sin contar a los restaurantes”.

Y nosotros, como Noé, creemos que se nos viene encima un terrible guayabo alcabalero, gracias a ciertos Padres de la Patria.