viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-03 07:03

Gloria Cepeda Vargas,siempre presente.

Por Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 03 de 2017

No vamos a desconocer nunca que en el azar de la existencia, hay momentos en los que cualquier sacrificio es un gran logro por empezar a construir los sueños y haber conocido a Gloria Cepeda Vargas, es una de las más hermosas de nuestras conquistas, cuando hemos compartido su presencia, su palabra y sus lecciones.

Nos conocimos con Gloria Cepeda Vargas, por esos designios de los dioses, cuando su pluma y su crítica social, se unieron a nuestra voz, para gritar al mundo que estamos vivos y que solo exigimos de nuestra sociedad, respeto, libertad y ese don preciado que muchos no hemos vivido nunca: un mundo en paz, donde podamos convivir como hermanos, como hijos y como padres.

Ella se ha ido, el destino le tenía trazado otro designio, y nos quedamos con sus versos, repitiendo por siempre ese poemario editado por Cuatrotablas, que grita al viento: “Otra Noche en Colombia”, y “La Colombia que yo quiero”, como parte de nuestros sueños, como parte de nuestro reclamo y de nuestra exigencia por ese cambio que siempre hemos esperado, pero que no nos atrevemos a enfrentar.

En este trasegar de la poesía y la literatura y la crítica social, fue Gloria Cepeda Vargas, esa mujer que supo decirle a las cosas su verdadero nombre, fue la mujer delicada que reclamó con su aliento, la voz solidaria por el dolor que todos llevamos dentro y no se quedó en simples versos, sino que además, estuvo presente convocando a las víctimas de la violencia para exigir y demandar sus derechos.

Hoy, cuando las palabras nos atropellan este dolor por su partida, tenemos que hacernos a la idea de que seguirá siendo nuestro guía, nuestro mejor ejemplo, nuestra voz, nuestra aliada, para rogar por su intermedio, a los dioses del más allá, que vuelvan los ojos por esta atribulada patria para redimirnos y reconciliarnos en una búsqueda permanente por hacer del hombre, un hombre libre, sin ataduras y sin el yugo de la explotación del uno por el otro, como actualmente nos perseguimos en esta democracia de papel.

Agradecemos las voces que se han unido para despedir a nuestra amiga, quiero resaltar la voz del Maestro Elio Fabio Gutiérrez, quien afirma:

“Mi cercanía con Gloria fue desde su poesía y desde la claridad y sensatez de un pensamiento socialmente comprometido y de una solidez ética muy escasa hoy en día.”

Sí, precisamente esa solidez ética, esos valores por el rescate de la dignidad, por la defensa de los derechos de todos los amigos que supieron valorar su tránsito por estos lares terrenos, es lo que más nos fortalece para continuar en este ejercicio por el rescate y la defensa de su legado.

La mujer poeta, Gloria Cepeda Vargas, nos ha dejado una lección que no podemos desconocer, su ejemplo, su tenacidad por la raíces de nuestra sociedad, por la altura poética de su verso, por la humildad de su raza y por el compromiso en denunciar la violación y la afrenta de los derechos humanos, son nuestro mayor legado.

Paz en la tumba de la poeta y escritora, que llegó un día al Diario del Huila, y desde sus páginas como columnista, nos contagió de su angustia por la realidad de una patria adolorida, como ésta que estamos viviendo y que espera una revolución profunda en el hombre del nuevo siglo, para empezar a soñar, para empezar a vivir, para volver a vivir.