miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-05-21 11:47

Gente del Estado

Por Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 21 de 2015

Todos los días nos preguntamos si los políticos en verdad entienden su función, si están allí en sus cargos para abonarles  una mejor vida a sus conciudadanos.

Los movimientos que se suscitan en los  gobiernos tienen que ver con compromisos y pareciera no importar aciertos o desaciertos, casi siempre se formulan propuestas que ponen a la gente al servicio del Estado en vez del Estado ponerse al servicio de la gente, son improcedentes y, además, infructuosas desde el punto de vista económico.

Las estigmatizadas y perversas reformas tributarias que muy pocos entienden y que  a duras penas  la DIAN logra poner en marcha con algunas lagunas jurídicas que no terminan por definirse cuando ya otra reforma las relega,  son el escenario perfecto para conductas punibles y acciones  que le complican la vida a la gente.

El Estado y su gobierno diseña aumentar recaudos pero no para bajar el gasto público, gran referente de corrupción. En regiones como el Huila el asunto se agrava cuando sus mismo congresistas aceptan estar aislados unos a otros en temas de relevancia social, defensa de interese económicos, protección de inversiones y del derecho ambiental que corresponde. Hay la respuesta a  indolentes situaciones y desprecios del gobierno central y las ventajas que lograron otras regiones en detrimento de la nuestra.

En la justicia se debaten las leyes que bien o mal hechas se deben cumplir, algo absurdo y violatorio del mismo derecho. Años han pasado en donde no sólo los enfrentamientos entre las cortes por sucesión de poderes, han estado vinculadas a oscuros negocios de la mafia y peor aun cuando algunos decidieron incluirse políticamente vendiendo su alma al diablo.

Y Tantos temas que esperamos con política sin demagogias haya una clara oferta de los candidatos, deben entender que la gente ya entiende que la corrupción no roba dinero a un Estado que no es de nadie, sino que nos roba a todos y ello no es de mortificar sino de enfrentar.

Comprendemos que las situaciones de desastre que suceden  tienen que ver con corrupción, con obras mal terminadas o inconclusas, funestos administradores y desentendimiento de la gente del  Estado, sumado a  ineficacia  y complicidad de  gobernantes locales.