jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-01-17 06:39

Garzón y sus gentes

Por Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 17 de 2015

Cuando Garzón está conmemorando 232 años de su fundación y se hace un recorrido histórico por nuestra provincia, encontramos cómo la idiosincrasia de nuestras gentes, el prototipo de la forma de ser y la conservación de nuestras tradiciones especialmente direccionados por algunos conceptos religiosos, van delineando las características del garzoneño, como una personalidad que contrasta con el desarrollo y la forma de superación requeridas para transformar y enriquecer cultural e ideológicamente nuestra comarca, con muy pocas excepciones.

El sector comercial sigue aún los rezagos de la monopolización del mercado en pocas manos, con un factor de estancamiento y de poca visión del desarrollo social y político requerido en la apertura económica, enfrentado a la ausencia de dinamismo regional, lo cual contrasta por cuanto no se percibe realmente, fuera de la economía del café y de unos pocos productos agrícolas o ganaderos, un empuje hacia otras formas de explotación artesanal, empresarial o industrial.

La piscicultura de gran apertura en los mercados internacionales, tuvo su nacimiento y desarrollo especialmente en estas tierras, gracias a la sociedad familiar Castalia, pero por factores de expansión, se dinamizaron hacia otras regiones, aprovechando especialmente la permisividad que en su oportunidad se dio en la represa de Betania, para este cultivo, lo cual, según se anuncia, no podrá desarrollarse de la misma manera en la Represa del Quimbo, como manifestación de la falta de visión de los políticos y dirigentes regionales en la explotación de nuestros recursos naturales y sobre todo, hijos de la corrupción que se han enquistado en el Congreso y los altos cargos del Gobierno Nacional.

Factores de maledicencia, en otras palabras, de chismografía, del vivir de la especulación sobre el comportamiento de los demás y especialmente jugar con la honra y la dignidad de las personas que se irradia desde el parque principal, los cafés adyacentes y se expande temerariamente, parece que es un juego que aún sigue causando estragos entre los garzoneños, quienes al hacerlo con sus propios conciudadanos, permiten que extraños lleguen a imponer sus condiciones de vida y prosperen con mayor énfasis, que los nativos.

La dirigencia política no cambia, no hay transformación de líderes, todo se ha quedado en una misma maquinaria y los garzoneños han terminado siendo electores de quienes nunca se han ocupado de nuestra región, de tal forma que el hecho de vivir en forma independiente, con criterios y formas de pensar que transformen nuestra forma de vida o de lo que soñamos, es y ha sido una lucha que aún persiste por obtener una forma un de respeto y de tolerancia de ser y de pensar diferente a los demás.

Garzón cuenta con personas que pudieran iniciar un proceso de emprendimiento por lo nuestro, en la medida que quienes así se propongan, tengan sentido de pertenencia, logren superar esa sumisión a la política tradicional y a las formas de hacer politiquería pensando siempre en el enriquecimiento personal o en el aprovechamiento del cuarto de hora que se tiene cuando se alcanzan los triunfos electorales o las posiciones políticas de renombre, como ha sucedido a lo largo de su historia y como se viene causando enorme daño a nuestras comunidades.

Culturalmente hemos ganado un espacio a través de algunos movimientos personalizados ajenos a la política tradicional, que trascienden la región, como son los grupos musicales y de danzas gestados en Baracoa, o la Fundación Coofisam, en tanto que en literatura con Cuatrotablas, que celebrará sus cuarenta años de existencia el próximo 15 de Abril y ha sido fruto de una sola familia y de quienes nos han acogido y han tomado sus banderas y han asumido el compromiso de la renovación y el cambio de mentalidad, somos quienes aún creemos en sus gentes y el beneficio social que representa un punto de encuentro para hombres y mujeres de palabra.

A pesar de todo lo que se dice y lo que ha de decirse por esta reflexión, a Garzón y a los garzoneños, les deseamos un FELIZ CUMPLEAÑOS.