Ganó el voto en blanco
La sala plena del Consejo Nacional Electoral determinó ayer no declarar la elección de representantes por Colombia al Parlamento Andino, avalado en un hecho eminentemente constitucional y contundente: el ganador del proceso electoral fue el voto en blanco.
"El voto en blanco constituyó la mayoría de los votos válidos consolidados para el periodo 2014 - 2018 y en consecuencia se abstuvo de declarar la elección de las personas que obtuvieron las más altas votaciones para ese organismo multilateral”, indicó el Consejo Nacional Electoral en un comunicado.
El importante pronunciamiento, que seguramente será objeto de demandas y acciones legales, se dio en desarrollo del estudio de una de las 1200 reclamaciones radicadas para corregir supuestas inconsistencias en las elecciones del pasado 9 de marzo, en las que se designaron representantes a la Cámara y al Parlamento Andino, así como senadores.
El pronunciamiento fortalece la democracia y las instituciones, enaltece el trabajo de los magistrados del Consejo Nacional Electoral y reafirma el criterio de que en Colombia las normas sí se cumplen.
El país no entendería cómo la mayoría absoluta de votos en blanco anula una elección, solo en algunos casos y se burla de la democracia en otros. No tendría presentación que la corporación más onerosa e inservible para la democracia colombiana, como lo es el Parlamento Andino, se salvara del voto en blanco, el que inclusive podemos decir que es una de las mayores herramientas del poder popular.
La CNE, con este importante pronunciamiento, manda un mensaje positivo a todo el país y acaba de tajo con esta figura decorativa. Ahora debemos regresar al punto donde estábamos y no es otro que de los parlamentarios ya elegidos para el periodo 2014 – 2018, se designen los parlamentarios andinos, con el mismo sueldito, sin más cargas y sin más arandelas de corrupción.
Muy seguramente ahora llegarán las demandas de los elegidos, quienes por obvias razones –sobre todo las económicas- se van a resistir a perder semejante oportunidad.
Ojalá la justicia sea clara e implacable en estos casos, la misma postura que debemos aplicar los ciudadanos cada vez que estamos frente a un tarjetón y una urna.
