Gano Colombia
Álvaro Hernán Prada
El pueblo colombiano se pronunció soberano y dijo NO al acuerdo de Santos y alias Timochenko. En medio de una campaña desigual donde primó el derroche en publicidad por el Sí, con presiones indebidas por parte de los alcaldes y gobernadores a su vez obligados por el gobierno nacional en una extorsión inadmisible. En una muestra de valor, espíritu democrático y un deseo de corregir los errores presentados en los acuerdos, el pueblo dio una instrucción muy clara: Queremos la paz, pero hay que corregir lo negociado.
Sin lugar a dudas, todos los participantes en el plebiscito, lo hicieron motivados por lograr la paz. Tanto los que votaron por el Si, como los que votamos por el No y quienes se abstuvieron anhelamos vivir más tranquilos. La diferencia está en la valoración que cada quien le dio al contenido de los acuerdos. Para la gran mayoría de los colombianos, la justicia es un elemento esencial para construir una paz estable y duradera. La impunidad y la Justicia Especial de Paz, generaron rechazo. Otra de los aspectos críticos fue no limitar la participación política a quienes son responsables de crímenes de lesa humanidad. Además de un tratamiento de discriminación positiva, es decir tratarlos como una minoría vulnerable y débil, cuando han sido un grupo con poder de destrucción y multimillonario a quien no le quitaban un dólar. Darles 26 curules y asegurar la financiación de un centro de pensamiento hasta el 2022 y por 10 años al partido político con más de 50 mil millones de pesos, apoyados en una memoria histórica de la verdad contada por sus amigos, 31 emisoras y un canal de televisión para adoctrinar la comunidad con el discurso de lucha de clases en medio de crisis económica, política, social e institucional en el que nos tiene el actual gobierno, les daba una ventaja incomprensible.
El acuerdo como estaba, nos alejaba de la paz, sembraba nuevas violencias y le concedía todo lo solicitado por las farc, dejando un mensaje muy grave. El ser pillo paga.
propusimos en su momento al gobierno hacer un gran pacto nacional, donde fueran escuchadas nuestras propuestas para corregir los errores. Que no se apresurara a firmar con las farc. Santos con prepotencia, no atendió la sugerencia y decidió concederles de todo. La única oportunidad para reorientar los acuerdos era votando No, a pesar de la amenaza del presidente con guerra urbana y con los repetidos mensajes de que hasta aquí llegaría en caso de perder. Teníamos la certeza de la modificación posible. Santos y alias Timochenko nos han dado la razón, aceptaron continuar la negociación, incorporando a quienes lideramos el No, para revisar lo planteado inicialmente.
El discurso del presidente Uribe el domingo en la noche fue claro, profundo y con toda la grandeza que lo caracteriza. Una vez más dejó sin argumentos a sus detractores que lo llaman guerrerista. La llave de la verdadera paz, la abrió con su discurso. Ahora nos corresponde bajar la polarización del país y buscar que todos participemos en la construcción de una paz sostenible y duradera, sin entregar el estado de derecho y al amparo de la ley.
Gracias a Dios, Colombia ganó.
Nota: Orgulloso me siento del pueblo valiente del Huila. Resultado contundente. Mi gratitud y admiración.
